Conozco a mucha gente que afirma que jamás sería capaz de enamorarse de un amigo. Lo dicen con la boca llena, como si estuvieran muy orgullosos de separar todas las esferas de su vida con precisión, sin permitir que se mezclen ni un ápice. Y puede que tengan razón, que enamorarse de alguien que te conoce tan bien y ha estado presente en tu universo alcanzando partes de ti que pocos han visto sea una locura, un acto senil o de desesperación cuando las cosas se ponen feas.
Yo, hace mucho tiempo, también pensaba así. Creía que los sentimientos por las personas debían estar correctamente separados y que cuando conociera a alguien, si no sentía desde el primer momento una atracción irremediable y no me imaginaba manteniendo una relación de pareja con él, este síntoma de enamoramiento no tendría vistas a aparecer en el futuro. Y es que el rollito película romántica de dos que se ven y sienten que están hechos el uno para el otro en cuanto cruzan la primera mirada siempre ha tirado mucho. Al fin y al cabo, todos queremos un amor de película, de pantalla de cine, de culebrón venezolano, repleto de pasiones tórridas y típicos tópicos que se le adjudican al enamoramiento. Todo ha de ser muy intenso desde los inicios. Sin embargo, lo cierto es que los grandes sentimientos se desarrollan con el tiempo, no como un impulso meramente visceral que aparece de repente. En ello, tiene mucho que ver la relación cotidiana, el día a día. Por eso se forman parejas en los lugares de trabajo, donde pasamos la mitad de nuestro tiempo diario, del mismo modo que en pleno ambiente laboral se hacen amistades intensas, porque existen conversaciones, convivencia, conocimiento sobre las reacciones, cómo nos comportamos ante distintas situaciones y cómo nos desenvolvemos, apoyo y compañerismo en momentos difíciles y bromas para hacer más soportable el estrés y la tediosa jornada. Como consecuencia, no me parece descabellado en absoluto que dentro de una amistad se terminen desarrollando lazos tan fuertes y se conozca bien a alguien hasta llegar al enamoramiento.
De hecho, creo que cuando se es amigo de alguien sin ninguna pretensión adicional que oscile entre una sesión de sexo salvaje y una ilusión por compartir algo más que palabras en una cama, las cosas funcionan de un modo evidentemente diferente. La realidad es que cuando estamos seguros de que nada va a pasar, somos capaces de mostrarnos tal y como somos y compartir pequeños detalles que de otra manera estarían fuera de lugar. Los amigos se conocen de verdad, pueden llegar a establecer una buena relación en la que se cuentan gran cantidad de secretos o sentimientos de los que se avergonzarían en otra circunstancia. En las relaciones de amistad de la buena existe un apoyo incondicional, sin miedo a las críticas y sin temor a deshacernos del disfraz que muchas veces nos colocamos con la intención de que la futurible pareja no nos haga daño. Muchas parejas, erróneamente, creen que el amor debe distar bastante de una relación de amistad y se olvidan de que son esas pequeñas cosas que se comparten sin miedo las que de verdad consiguen que dos personas se sientan a gusto la una con la otra. Supongo que el grado de comunicación se hace diferente, que el estado de vulnerabilidad cuando se quiere a alguien de esa forma hace que la información circule por circuitos distintos, sobre todo en los comienzos. Cuando lo que más consigue unir a las personas es una desnudez trascendente de sí mismos y una confianza para llevarla a cabo con total seguridad.
Creo que no me equivoco cuando pienso que las relaciones de pareja deben basarse en una sólida amistad en la que existen ciertos componentes que la hacen diferente. ¿No es deseable que tu pareja sea también tu mejor amigo? ¿O es que soy demasiado idealista e ingenuo? Si lo pensamos bien, cuando abrimos la boca para expresar lo que esperamos de una pareja, ¿no son las mismas cosas que se encuentran en los amigos pero aderezadas con un don de la especialidad, una atracción y una convicción de querer unirte a esa persona de un modo distinto? Y ese don de la especialidad, esa atracción y esa convicción, ¿no han de venir determinados mediante un conocimiento previo de la persona, un conocimiento que bien puede venir de la mano de una amistad aparentemente inofensiva?
A veces me parece que nos complicamos demasiado la vida y tendemos a probar suerte de una manera poco lógica, enrollándonos con desconocidos y pretendiendo que mediante un par de cines, tres cenas y unas cuantas copas consumidas rápidamente por la idea recubierta de deseo de un polvo inminente la cosa nos salga bien. Puede ser que suene la flauta. Pero también estoy seguro de que si no disfrutáramos de los placeres de cama y no prefijáramos la idea de que el desconocido en sí puede ser una posible pareja en el futuro, muchos de estos seres con los que nos esforzamos por mantener una relación y descubrir si merecen la pena, a la par que nos empeñamos en sentar las bases de la relación de pareja (por si acaso), no se mantendrían en nuestras vidas y, lo que me parece incluso más relevante, hasta nos parecerían insulsos y pasaríamos olímpicamente de incluirlos en nuestro círculo de amistades. Lo que ocurre es que estamos demasiado ciegos follando y tratando de conseguir que se beba los vientos por nosotros con el objetivo de sentirnos maravillosos e ideales de la muerte, omitiendo que la atracción y los sentimientos son dos cosas totalmente diferentes. No excluyentes, pero definitivamente distintas.
He aprendido con el tiempo que jamás podría estar con alguien a quien no pudiera considerar un buen amigo. Yo pretendo que me comprendan, que me escuchen, que me respeten, que me aporten cosas, poder hablar con libertad, divertirme, que el tiempo de una noche vuele hablando de chorradas, riéndonos y sin temor a ser juzgados, hacer un plan inesperado o tirarme en la playa por sorpresa a permanecer en silencio y disfrutar del calor del sol de primavera. Todo esto es algo que ya he encontrado en muchos amigos y, a veces, me sorprendo haciendo cosas por ellos que perfectamente podría hacer por una pareja: contarles mi vida, regalarles un cuento escrito por mí, enviarles una canción que me recuerda a ellos, abrazarlos cuando sé que se encuentran mal y necesitan un poco de apoyo o sorprendiéndome sintiéndome afortunado por poder contar con ellos en mi vida. Del mismo modo, también hay amigos que pasaron al olvido o a un segundo plano y los pienso como se piensan las relaciones de pareja que fracasan, como muchas veces nos asaltan los exs. Y hay amistades que me hicieron daño, que se aprovecharon de mí, que perecieron porque queríamos cosas diferentes y todas esas manidas excusas que a veces se dan los novios cuando rompen.
Con esto no quiero decir que yo quiera tener de novio a todos mis amigos, ni que me vaya a pillar por ellos irremediablemente y de pronto les exija una pasión desmesurada, sino que comprendo que hay ciertos lazos que pueden comenzar disfrazándose de amistad, afianzarse y llegar más allá porque el sentimiento se transforme, se amplifique y se entremezcle con el deseo. El deseo de estar todavía más cerca de esa persona, el deseo de besarla, de querer vivir una historia que vaya más allá. El deseo de terminar enamorándose y el cúmulo de sensaciones que se desprenden de ser correspondido. Me parece incluso más normal que querer conocer a alguien en medio de una discoteca, cruzar cuatro frases, comerle la boca sin apenas haber procesado su nombre y pretender quedar a los dos días para descubrir si merece la pena. Pero, claro, la primera opción es mucho más arriesgada y dolorosa a la larga si sale mal. Aunque, estoy seguro de que también es mucho más satisfactoria y acertada si sale bien.
La amistad y el amor son dos palabras que nos esforzamos mucho por diferenciar por miedo a confundirnos, estableciéndoles parámetros totalmente diferentes, incluso opuestos, pero que, en el fondo, se encuentran más unidas de lo que creemos.
Pues fíjate que yo soy de la opinión contraria. No sería capaz de enamorarme de una persona a la que no conociera lo suficiente.
Yo con mis amigos intento ser transparente, mostrar quién soy … si alguien me limita es porque realmente no merece la pena. Si siento que con una persona no me comporto igual que siempre no le veo futuro a la relación, ni como amigos ni como nada.
Comparto todo lo que dices en lo que buscas en un amigo. Me identifico porque me siento igual, a veces demasiado expuesta, a veces demasiado frágil.
Hace ya mucho tiempo, cuando yo escribía en el otro blog, en un meme ponía: amistad o amor? Y contesté: no veo la diferencia. Hay muchas formas de querer. Porque es así como lo veo.
un beso!!
Por: Musi el Abril 29, 2008
a las 12:36 pm
yo creo que hay que conocer a la pareja y ser amigos..si no–¿qué relación de pareja hay? es lo que tu dices.
pero hay que matizar que una pareja es más que un amigo, y ese paso es díficil de dar, y de deshacer también, pero hay que intentarlo.
creo como musi, que a los amigos se les ama también tanto como a la pareja, aunque de forma diferente.
Por: j.. el Abril 29, 2008
a las 9:38 pm
perdona que te diga pero algunos estamos hartos de culebrones venezolanos… xDD
chaval… vaya post, me ha encantado eh? hacía tiempo que no escribías nada asi…
1abrazo
Por: el surrealista el Abril 29, 2008
a las 10:05 pm
Creo que la única diferencia entre un amigo y una pareja es ese deseo sexual, ese interés por llevar la relación a algo más físico. Y a partir de sentir ese “algo más” llegas a enamorarte. Pero si no hay una amistad y una complicidad antes, no va a haber ningún amor que funcione.
Me gustó el post
:**
Por: PaRiS el Abril 29, 2008
a las 10:56 pm
Estoy de acuerdo contigo. De momento, mis amigos son sólo amigos pero nunca se sabe, yo siempre digo que los finales están abiertos. Aunque, por otro lado, en muchas ocasiones pienso que, pasado un tiempo, si el amigo sigue siendo tu amigo, ya sólo podrá ser tu amigo.
En lo de que estamos demasiado ciegos follando, jeje, bueno, no sé, yo por lo menos no.
Lo que vengo a decir es que una relación de amistad puede convertirse en una de amor y viceversa. Pero también te digo que la capacidad de elección es muy reducida. Paso casi todo el día de trabajo con mi jefa y con ella, como mucho, sólo tejería una relación de amistad, si acaso.
Esto es, mi día a día no me propicia que fragüe relaciones con compañeros de trabajo que sean hombres, porque no los tengo.
Quedan los amigos de siempre, que ya los veo como hermanos, aunque ya te digo nunca se sabe.
Y quedan otros muchos que como tú dices te encuentras en baretos. Historias que, probablemente, no irán a ninguna parte pero que también aportan su toque de magia o de entretenimiento.
Creo que para amar a una persona, antes, hay que conocerla bien. Y a la gente se le conoce día a día.
Un beso grande
Por: Blonde Moon el Abril 30, 2008
a las 8:26 am
Ah! Y también quiero añadir que yo tengo amor para todos.
A veces se me olvida la cantidad de amantes que tengo: j., Surri, Parisito… si quieres también te puedo añadir Paper.
Es que yo no quiero que nadie se quede fuera
un besooooo
Por: Musi el Abril 30, 2008
a las 11:55 pm
Un post muy bonito si señor.A mi lo de que mi pareja tiene que ser mi mejor amigo siempre me parecio tan obvio que daba por hecho que todo el mundo creía lo mismo y me sorprendí mucho cuando descubrí que no era así.Ains cuanto daño ha hecho sandra bullock and company a las relaciones interpersonales Abajo disney y viva yo!!!
Por: Amanu el Mayo 1, 2008
a las 8:32 pm
Un post muy profundo … Que bien escribes joio, jeje. Y estoy de acuerdo, una amistad con el tiempo se pude tornar amor y a la inversa, una pareja con el tiempo se puede derivar a una amistad. Pueden evolucionar en uno u otro sentido, pero la amistad y el amor son cosas distintas. Una pareja es una amistad en superlativo, y no lo digo por el sexo, va mucho más allá. Detrás hay una profunda necesidad de la otra persona, de compartir, de dar. No quiero decir que con una amistad no se comparta ni que no se le quiera, es un sentimiento mucho más fuerte, mucho más irracional. Quizás en ello radique todo, en su intensidad e irracionalidad … Pero sí, una amistad puede evolucionar a un amor, como los Pokemon
P.D. Gracias por los ánimos. Por cierto, este puente hace un año que nos conocimos
Espero verte de nuevo pronto.
Por: Puntoaparte el Mayo 2, 2008
a las 1:03 am
Musi yo solo soy tu amante cuando bebo fanta ya lo sabes… y ultimamente me he dado demasiado al alcohol, rescatame! hazme tuyo!
Paper: tio que clase de colgados comentan en mi blog?? jaja como coño respondo a ese comentario???
Por: el surrealista el Mayo 2, 2008
a las 11:51 am
oye y pq a parisito le sale la foto y la mia no sale?? huele a discriminacion??
Por: el surrealista el Mayo 2, 2008
a las 11:51 am
Por suerte o por desgracia, según para quién, para mí, desgraciadamente me ha pasado lo que has escrito.
Nunca me he enamorado a primeras vistas, siempre he sido presa del tiempo, y a desdén. De eso que no te fijas ni te gusta alguien, hasta que empiezas a tratarlo, os hacéis amigos y de pronto, en una frase que dice, te das cuenta que es la persona más maravillosa del mundo y que la creación sería perfecta si estuviera a tu lado.
Pero estar enamorado de un amigo es ardua tarea…
Por: Kichiaya el Mayo 3, 2008
a las 1:42 am
Yo siempre he pensado que la pareja debe ser el mejor amigo/a porque es la que mejor nos puede comprender.
Por: sonia el Mayo 3, 2008
a las 8:08 pm
la amistad entre el gombre y la mujer NO existe el hombre siempre kieree cojerse a la mina, que le haga un pt una turca etc. son todo buitres y las minas son bien zorras que les gusta calentarle la pija a los amnigos y tarde o temprano se terminan re cojiendo.
paz
Por: soledad el Octubre 19, 2008
a las 12:17 am
Muuuy bueno,yo pienso lo mismo,creia que era mio el blog jajajajaa.Que desorden emocional hay en la sociedad.
un saludaso !!!!!
Por: emiliocida el Febrero 18, 2009
a las 11:15 am
hey.. sabes la verdad todo lo que tienes ahi no es nada mas q la simple y pura verdad.. en cierto modo me senti involucrado ahi.. jajajaja..
saludos
bendiciones
Por: jorgito el Agosto 27, 2009
a las 2:19 pm