Posteado por: paperdeboat | Julio 3, 2008

Egopost

Ser yo no es nada fácil. Aunque, bueno, imagino que, hoy en día, ser cualquiera no es nada fácil. Sin embargo, debido a mi cultivado sentido de la egolatría y la autocompasión, me centro en que ser yo no es nada fácil y ya está (vamos, que tampoco voy a ahondar en el ser humano, que ya sabéis que yo no soy de esos). Ser yo es una putada y muy gorda además. ¿Que por qué? Para empezar, soy sensible. Esto quiere decir que todo, absolutamente todo, me afecta de un modo u otro. Esta tarde, sin ir más lejos, he estado a punto de atropellar a una merdellona / cani / chusma / etecé en una moto que, además (y esto es lo que más me ha afectado de todo) ha decidido que la mejor forma de hacerme sentir culpable por el error que ella había cometido, era gritarme en plena calle, desgañitándose toda ella. Era todo un espectáculo. Sentí la tentación de subir la ventanilla, pero mi coche no tiene aire acondicionado, de modo que lo que he resuelto es continuar con mi camino en primera (porque estaba muy nervioso, que la podía haber mandado a Calatayud de un plumazo) para después huir a toda prisa del lugar donde se han desarrollado los hechos. Lástima que ese lugar no sea otro que la puerta de mi trabajo y tenga que volver mañana y todos los días hasta que a mi querida jefa o a mí se nos cruce un cable y nos mandemos mutuamente al carajo. Al llegar a casa he llamado a Ema y se lo he contado y, claro, ella dice que habría mandado a la merdellona a la mierda directamente, si no termina de atropellarla en un arrebato de estos que le dan a ella. Y pienso que me gustaría ser así, que me afectaran menos las cosas, enseñar los dientes y no tener esta cara de tonto el culo, ser capaz de reaccionar a tiempo para que no me pisoteen a grito pelao un jueves a las siete de la tarde, cuando estoy hasta los cojones del mundo.

Por otro lado, y volviendo a que ser yo es complicado, soy muy susceptible. Esto quiere decir que me tocan los huevos y mucho mogollón de cosas. Y fácilmente irascible, me indigno con facilidad. Como añadido, me considero bastante intuitivo y suelo percibir las cosas antes incluso de que ocurran, con lo cual obtenemos un cóctel nada despreciable que me convierte en una bomba de relojería con patas que deambula por las calles de esta u otras ciudades anhelando un rinconcito en el que hallar un mínimo de paz. Sin mucho éxito, todo hay que decirlo, porque además, soy exigente y no me van ni las medias tintas, ni las tonterías, ni los conformismos, ni los “es lo que hay”. Perfeccionista como yo solo, siempre quiero lo mejor de lo mejor, o lo que yo considero que es lo mejor de lo mejor y, por descontado, siempre correspondo con la misma moneda (vamos, que no pido nunca más de lo que estoy dispuesto a dar). Soy idealista. Mucho. Demasiado, tal vez.

También soy muy sincero, no me callo absolutamente nada, ni siquiera cuando pienso que debería cerrar la puta bocaza para ahorrarme uno, dos y hasta tres disgustos por hora. Pero qué le vamos a hacer, si mi boca está muy bien puesta, tanto para decir todas las gilipolleces que se me ocurren como para soltar opiniones, que las tengo y muchas, y que, además, no suelen coincidir con las de los demás. Por eso me siento como el malo de la película en infinidad de ocasiones, cuando digo lo que quiero y pienso. Eso sí, si eres una merdellona gritona en moto me achanto y me voy, pero sólo porque soy novato y llevo una L que en la jungla indica “soy de cascarilla”.

Soy como una pequeña Lisa Simpson tocapelotas que siempre tiene una respuesta o una explicación convincente al borde de los labios, pero también soy muy ingenuo y se me puede engañar fácilmente. O, más bien, me dejo engañar, porque a veces sé perfectamente lo que va a suceder, lo que ocurre es que me embarco igual con tal de comprobar que tengo razón. Porque soy cabezón. Y muy orgulloso. Y ya puedo estar a punto de echarme a llorar, que sea lo que sea lo que esté haciendo lo termino. Por mis santos cojones. Aunque la triste realidad es que siempre espero no tener tanta razón y que la vida me dé sorpresas, (sorpresas me dé la vida, ay, ay).

Soy idiota, porque creo que en cosas que no veo y, como añadido, espero que sean verdad. Eso me convierte en alguien ñoño. Me decepciono con facilidad. Me emociono con facilidad. Me encariño con facilidad con la gente porque soy consciente de que soy capaz de sacar lo mejor y lo peor de las personas. Y lo mejor me enamora, a pesar de que lo peor siga estando ahí. Por eso concedo beneficios de la duda, oportunidades y hasta votos de fé (aunque cada vez con menos asiduidad, para ser completamente sinceros y es que a veces también puedo ser de lo más escéptico). Soy irónico y sarcástico hiriente, me matan las injusticias y a veces tengo tanto miedo de salir a la calle que me echo a temblar al girar la cerradura de la puerta de casa, porque no sé qué me voy a encontrar y cuánto me va a afectar. Tengo tendencia a atraer situaciones raras, surrealistas, tronchantes y algunas veces hasta maravillosas de puro extrañas que son.

Utilizo el cerebro habitualmente. Suelo querer encontrarle una explicación a todo, por mucho que se me repita que hay cosas que, sencillamente, no tienen explicación. Para mí todo ha de tenerla. Me encargo, pues, de dotar de sentido a mi mini mundo. Porque para eso es mío y prefiero cien mil veces emplear horas y horas en comprenderlo que aceptarlo a ciegas. Porque únicamente puede amarse con total entrega aquello que se puede comprender. Y a mí me gusta entregarme. A mi vida, a mis amigos, a mis amagos de relaciones, a mis escritos, a las tonterías que hago de vez en cuando sólo para hacer a alguien sonreír, a mi trabajo… Me gusta implicarme en todo aquello que me importa.

Soy contradictorio, igual que poseo una cualidad tengo en mi haber su antónimo correspondiente. E, incluso así, consigo ser coherente con todo lo que hago y digo. Puedo ser muy inseguro y, al mismo tiempo, decir “aquí estoy yo” con un aplomo impresionante, porque si creo que tengo razón o si me lo estoy pasando bien meneando el culo al ritmo del Lady Marmalade me da igual lo que piensen los demás. Soy natural, nunca me fueron los artificios y lo que ves es lo que hay. No me gusta esconder nada. Porque en esta desnudez a la que me aferro, también soy exhibicionista y me creo digno de muestrario de museo porque yo lo valgo y no hay dos como yo (al menos que yo haya visto).

Tiendo a culparme de todos los errores del mundo, de los propios y de los ajenos. ¿Una pelea? ¿Tendré yo parte de culpa? ¿Tal vez debí ser más comedido? ¿Habré provocado yo una guerra mundial? ¿Es la contaminación culpa mía? ¿Seguro que todo este estropicio no tiene nada que ver con algo que he hecho yo? ¿Habré sido yo el inventor de la bomba nuclear en otra vida?

Dramatizo en exceso y formulo sentencias memorables del tipo “he asumido que terminaré solo y rodeado de gatos para los restos”, “nunca encajaré en este mundo, porque debo ser de otro planeta”, “me tiraría a Rajoy sólo para que la Avendetta nos hiciera unas fotos y forrarnos” y “me siento como una chica de instituto a punto de hacer su prueba para ingresar en el equipo de animadoras: emocionada, excitada y violentamente cachonda”.

A veces soy lo más soso del mundo y otras me vuelvo medio majara.

Y además soy una marica resabiada con complejo de cuarentona divorciada y resentida.

Como digo, ser yo es muy complicado, es todo el rato ir contracorriente y sufrir demasiado por cosas que no merecen tanta importancia, pero yo me entiendo, he logrado comprenderme . Por eso, aún así, con todos mis defectos y virtudes, para bien o para mal, resulte comprensible o no, guste o repugne, es lo que soy y estoy muy ORGULLOSO de mí mismo. Y eso no lo va a cambiar nada ni nadie.

Madrid, hazme sitio, que voy p’allá.

Y ahora me voy a tender los trapos, que además también soy más apañao que un jarrillo de lata ;)

Respuestas

:-)

te comento en directo

besos

La insensatez puede llegar a ser más mortífera que un cañón disparado en el paladar. Y el ego ya ni te digo.
El otro día contesté a una clienta que me faltó el respeto. Hoy mi jefa me ha comunicado que la clienta no quiere volver a hablar conmigo y ha liado el taco en su empresa.Amargada y mal follada. Me chilló y habló en mal tono, y yo no dije sí sí, sino que educadamente traté de hacerle ver que así no le doy ni la hora.
Me he sentido incomprendida. Primero, porque le comenté el asunto a mi jefa y ella no me quiso escuchar. Segundo, porque la imbécil de la clienta ha ido a papá corriendo, después de haber tirado la piedra, acusándome.
Tb se me ha ocurrido que sea su peculiar estrategia: “La he cagado, voy a protestar antes que ella lo haga”.
Yo, otra vez, quedo en pañales: indefensa, aunque relativamente.
Los suavones de mi jefa y su hermano dicen que me tengo que callar, seguir la corriente…
Y yo digo que en parte sí, pero hasta un punto.
Los límites lo pone la educación. Hay formas y formas de decir las cosas.
Pero hay veces hay que decir NO. Y más aún a una clienta mal educada y mal follada. Y más aún en una empresa que aún sabiendo que tienes razón no dan la cara por ti.

Jo, como te entiendo, me siento identificado siempre con tus comentarios. Pero eso es buena señal, para que veas que no eres el unico, ni estas solo. Que lo sepas.

Venga!!! Todo el mundo en Madrid y yo aquí :(

A ver si l¡por lo menos nos vemos este veranito y cotilleamos un poco q nos tenemos muy abandonado.

Y te digo q la mitad de las cosas q has escrito te/nos pasan por ser Géminis, q es lo q tiene

Sin duda has cumplido con el viejo proverbio del “conocete a ti mismo”.Alcanzar tamaña sabiduria a tan corta edad dice mucho de ti. yo doy fe de que todo l dicho es cierto,sensible,susceptible sincero,inteligente contradictorio, inseguro,tierno y a veces un poco idiota.En una palabra:fascinante

Yo he tenido un pequeño problemilla tb con un imbécil que debía que por ir en coche y yo en bici tiene más derecho, casi me echa de la carretera y encima todavía se atrevió a decirme que fuese por la acera. En fin, espero que lo hayáis pasado bien por Madrid.

Dejar una respuesta

Su respuesta:

Categorías