Posteado por: paperdeboat | Agosto 17, 2008

Cosas del Destino

Anoche, cuando llegué de estar por ahí, me senté en mi sofá junto a grandes amigos (llamados el señor Rebujito y el señor Vino Cartojal. Ambos dos estaban dentro de mí. Y no, no es que me montara un trío e hiciera gala de esa cualidad que se nos supone a todos los maricas de promiscuos y desvergonzados sexuales, sino que estoy hablando de bebidas alcohólicas que había ingerido durante la tarde. Vaya, que de puta no quedo, pero de mi imagen de Amy Winehouse a lo marica no me salva nadie). Puse la televisión en un acto instintivo y, de repente, me encontré con una película: Serendipity.

Como las borracheras no son buenas (y mucho menos si empiezas a beber a las tres de la tarde a una temperatura de tropecientos grados a la sombra y rodeado de un centenar de tíos sin camiseta hiperborrachos a los que ya nada les importa excepto ingerir más alcohol) a mí me dio por pensar, mientras veía la película en cuestión, sobre ese concepto que defienden sus protagonistas, el del destino inexorable que nos conduce mediante pasos y acciones aparentemente voluntarias a una meta o final inamovible. La creencia en que las cosas están escritas y lo que tenga que suceder, sucederá irremediablemente.

Este concepto de destino se me antoja íntimamente ligado a esa otra idea de las almas gemelas o las medias naranjas, la creencia de que en cualquier parte del mundo existe alguien que, de algún modo, está destinado a ti, a que hagáis la pareja perfecta (con un amor ideal de la muerte y sin problemas, of course) para que protagonicéis una escena de película americana muy al uso de la que se citaba en el primer párrafo.

Esta conciencia sobre el destino y la existencia de una persona destinada a cada cual (el roto para el descosido de cada uno, que se podría decir) está de lo más extendida, nos pese más o menos reconocerlo. De hecho, entre el extenso abanico de fórmulas de consolación que se ponen de manifiesto cuando hay una ruptura, un rechazo, un desengaño y lindezas similares se encuentra el muy consabido “no es el tuyo”. Lo del tuyo es muy socorrido e incita a pensar que hay alguien por ahí esperando a que tú lo conozcas. El tuyo es ese ser sin rostro ni nombre y con un número de ceros en su cuenta bancaria desconocido aún que, aparentemente, pulula por el mundo esperando encontrarse contigo en un momento dado. Nadie sabe donde está, pero todos están muy seguros de que está en algún sitio. Tampoco nadie tiene ni pajolera idea de las circunstancias en las que lo conocerás, si será comprando un secador de pelo con forma de pene fláccido, haciéndote la cera en las ingles una buena tarde del mes de las flores o haciendo un viaje a Calatayud para buscar setas bajo un árbol. Pero, eso sí, en algún sitio debe estar. Vamos, que sí, que ese hombre (o mujer, según los gustos de cada uno, que hay gente para todo) tiene que aparecer en tu vida por cojones, tarde o temprano, porque siempre hay un roto para un descosido y el Creador (o sea, Alanis Morissette) nos hizo a todos por pares pero nos metió en una coctelera y nos distribuyó separados para que la cosa fuera más amena y divertida y no llegáramos y besáramos al santo. Y, por eso, mientras tanto, uno tiene que besar a maricas de bajo presupuesto para descubrir que, ¡oh!, ¡sorpresa!, no son mi alma gemela perdida por el mundo.

Además, esta idea entronca directamente con el “merece la pena tanto sufrimiento”. Es decir, el ir besando a continuos idiotas (uy, perdón, que seguramente serán el alma gemela de otras personas) y descubrir con cierto asco que ninguno es “el tuyo” tiene su recompensa final en esa idea tan cristiana de que para obtener el éxito y la gloria es necesario el sacrificio y el sufrimiento previo (cuánto más mártir seas, es decir, cuánto más alto sea el grado de gilipollez congénita de los individuos que se crucen en tu vida, más grande la tendrá tu futurible marido o algo así. El mío la debe tener, chispa más o menos, del tamaño de la Torre Eiffel, y seguiremos sumando, estoy seguro de ello). Vaya, que el camino es una mierda pinchada en un palo, pero cuando conozcas al amor de tu vida todo eso habrá merecido la pena.

Por mi ironía y sarcasmo (¿sarcástico yo?) parece que no me gusta la idea. Pero no es eso, no es verdad. Lo cierto es que sería maravilloso, fantástico, magnífico y estupendo (casi tanto como yo) que sucediera así, que hubiera un futuro para todos en el que encontrarámos a la persona perfecta para vivir en pareja o tener una relación, un amor de los de verdad, de los que matarían a un diabético. No se me ocurre nada más mágico en este momento. Pero la triste realidad, y disculpadme si os parezco excesivamente realista, es que no existe ninguna garantía de que vayamos a encontrar a esa persona perfecta, destinada a nosotros gracias a un plan suprahumano inamovible. Porque, a ver… ¿Qué pasa si yo no tengo ningún “mío” de esos y me veo como las gaviotas de Buscando a Nemo detrás de cualquier especimen del sexo masculino medianamente aceptable (en plan mío, mío, mío, mío, mío, mío)? ¿Qué pasa si ese supuesto mío conoce a un ricachón y se casa con él y engendra trescientos cincuenta y ocho churumbeles y vive feliz en una casa perdida en los Alpes? ¿O si decide hacerse hetero? Mirad, que con esto de las modas nunca se sabe… Y si acepto la idea de que hay alguien por ahí que despertará mi interés, me corresponderá y todas esas cosas, ¿qué pasa si me niego a ir conociendo a todos los gilipollas que se me presentan para descubrirlo porque estoy cansado? Tantas y tantas cosas pueden suceder que no confío yo mucho en la idea de que todo lo que nos pase forme parte de un plan divino consensuado por las fuerzas sobrenaturales para acercarnos a un objetivo perfecto e ideal para cubrir nuestras expectativas.

Sin embargo, comprendo a la perfección que se haya extendido la conciencia del amor romántico en la sociedad, que hayamos aceptado esta absurda idea del destino y de la persona destinada deambulando en algún lugar del planeta. Es normal. Teniendo en cuenta lo complicado que resulta que las cosas salgan medianamente bien con alguien, teniendo en cuenta lo difícil que es encontrar a alguien con quien coincidir, teniendo en cuenta las cantidades ingentes de esperanza que se cuelan por el desagüe de la desilusión una y otra vez, sin descanso ni final, es lógico que tengamos que creer en algo, aferrarnos a un pedacito de esperanza que nos conduzca a pensar que sí, que tiene que haber alguien como nosotros, que no todo el mundo puede ser tan diferente, que alguien habrá que nos acepte como somos y se enamore de nosotros por ciencia infusa y, que sí, que al final todo este sinsentido de conocer gente tan insulsa como los programas de Ana Rosa tendrá una razón de ser y merecerá la pena.

Y supongo que siempre es mejor creer en eso que no creer en nada y movernos como autómatas descreídos que han perdido toda capacidad de ilusionarse.

Ya veremos si el futuro me da o me quita la razón.


Respuestas

  1. A ver, nene, como sigas escribiendo estos post yo no voy a poder comentarte nunca porque tú ya me pones todo lo que pienso… ;-p

    ¡Cuántas veces habré dicho yo eso de que “no tiene por qué llegar”! ¡Cuántas veces me habré cabreado al escuchar “ya te llegará, AÚN ERES MUY JOVEN”!

    Ozú, qué hartura… ;-p

  2. el otro dia me acorde de ti porque me encontre con el señor vino cartojal jeje

    pues claro, las tonterias de siempre… a mi esas ideas de comedia romantica de hollywood, para su padre.

    eso si, los 15 perros (ni 14, ni 16… 15!!!) que voy a tener, no me los quita nadie!!!! xD

    PD: con mi suerte el qyo tengo destinado, la tiene pequeña!!! como si lo viera!!!! jajajajaja

  3. Plas plas plas plas plas plas plas plas

    Son las 5 de la mañana, acabo de llegar de salir por ahi con mi hermano y estoy recuperandome de un pedal que lo flipas :D

    Acabo de cenar una baguette con pavo (por si os interesa, xD)

    Y en otro orden de cosas (o sea, comentando el post), no te has dado cuenta de que toda esa gente que dice que ha encontrado a su alma gemela (o las que mueren diciendo que la han enontrado) siempre (o en un 99% de los casos) haya sido en su mismo pais/comuniad/ciudad? Vale que internet ha complicado un poco la cosa (o es que antes eran mas conformistas), pero siempre es alguien “cercano”. Mira tu que casualidad (mi vida está llena de casualidades ultimamente).

    Asi que nada, yo seguire siendo feliz sin alma gemela, que pa gemelo ya me llega mi hermano :D

    :****

  4. Paper!!! Bonico mio!!!

    LLevaba un montón de tiempo sin leerte! Mil perdones barquito de papel :) Estoy a ver si retomo el blog de nuevo, mira me apetece y punto pelotilla, ea.

    Pues que decirte a tu post… La verdad es que el dicho es muy socorrido, hace poco he tenido una relación, pero nah, cuatro meses de mierda, arsi te vas a creer tú que yo voy a estar más tiempo con un tío, que va que va! Y nada, la gente pues te dice lo mismo, es que no era tu persona adecuada… vaya por dios! y ande narices está, qeu tengo que estar a trompicones por la vida aguantando y pasándolo mal! PUes nada, a ver si esa personita no se hace de rogar tanto y me da unas cuentas alegrías :P

    Un besote!

  5. alma gemela?

    yo hablaría de indivuduo con alto índice de compatibilidad, bajo nivel de individualismo, con tolerancia positiva hacia las desviaciones y sacrificios resultantes de la negociación de la vida en pareja y cuyo índice de adaptabilidad y ejecución sexual se encuentre dentro de tus mérgenes de aceptación.

    todo ello multiplicado por pi y expuesto a un ruido generado por factores ambientales cuya varianza es cuasi infinita con mayor índice de repercusión en relación directamente proporcional a la familia o personas de análoga relación de afectividad, en una población delimitada a la raza humana soltera y en edad casadera.

    el resultado siempre será una inferencia estadística que no puede condensarse en un laboratorio, aunque científicos de todo el mundo están trabajando en ello.

    osculos

  6. No seas negativo hombre! Yo se que el mio tiene que llegar, y se que tiene tres yates en Puerto Banús, varios chalets, es propietario de varios hoteles y por último, pero no menos importante, está buenisimo! Jajajaja!

    Fuera bromas, no queda más remedios que ir conociendo a gilipollas hasta llegar a alguien que merezca la pena, porque de buenas a primeras no aparece, ni destino ni hostias…

    Saludos!!!

  7. Pues yo pensaba que, de llegar, nada de nada y que todo eran cuentos y tonterías románticas pero… el caso es que me llegó y, mira, me da igual si son leyendas urbanas o no, a mí me llegó…

    Besos


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