Parace mentira que después de siglos en los que el sexo ha sido un tema escabroso, casi tabú, después de que hace tan solo veinte años se le escapara una teta a Sabrina y media España se escandalizara y estuvieran repitiendo hasta la saciedad el momento en todos los programas de zapping (incluso a día de hoy, debió ser la teta más famosa de la historia de la tele) hayamos llegado a este punto. ¿A qué punto? Ahora mismo os lo voy a explicar.
El sexo, y esto es una obviedad tan grande que no tendría ni por qué escribirla, se ha convertido en el elemento más importante a nivel social de nuestros días. Todo, absolutamente todo, tiene un alto componente sexual, ya sea de forma directa o indirecta. Por supuesto, tengo que mencionar la publicidad, aspecto en el que más se utilizan las sugerencias sexuales para vender cualquier cosa, desde unos calzoncillos (algo que, dentro de lo que cabe, podría guardar cierta relación), hasta una olla exprés. Hay que ser realistas, yo no digo que no: el sexo vende. De hecho, en las Facultades de Comunicación se enseña que si el sexo es el recurso más utilizado en el aspecto publicitario es porque también es el que más reacciones genera en el público objetivo y el que mejores efectos tiene en términos de impacto y rentabilidad. Así, un porcentaje enorme de imágenes y pulsiones que recibimos son meramente sexuales y, como consecuencia, nos pasamos todo el puñetero día con las pupilas dilatadas.
Sin embargo, la caja tonta y los anuncios de las revistas y marquesinas no son lo único que están recubiertos de esa nueva estructura de la excitación. El cine, los programas de televisión con famosillos aireando sus escarceos sexuales o las canciones (llenándose progresivamente de alusiones sexuales, por no hablar de los videoclips mediante los que se promocionan, con bailarinas con un cacho de tela por ropa) son algunos ejemplos importantes de la incidencia de la cultura sexual. También habría que hacer hincapié en este momento en el sorprendente hecho de que la literatura específicamente homosexual, especialmente la destinada al público homosexual masculino, es eminentemente sexual. Historias facilonas en las que aparecen las palabras polla y culo un total de cuarenta y cinco veces por capítulo. En este sentido, se aboga por criterios comerciales que tienen que ver directamente con el elemento sexual en detrimento de cualquier tipo de calidad. Y eso es lo verdaderamente aberrante. No el hecho de que gran parte de las novelas publicadas bajo la etiqueta gay sean eróticas o explícitamente sexuales, sino que sea éste el único elemento que lleve a las editoriales a publicarlas y promocionarlas, aunque parezcan que estén escritas por un niño de ocho años en lo que a ortografía, vocabulario y gramática se refiere.
Socialmente hablando, el sexo se ha convertido en un elemento de estatus, de posición social y hasta en moneda de cambio. Actualmente, si no excitas no eres nadie. La cultura de poner cachondo se ha convertido en todo un negocio que las estructuras de mercado explotan convenientemente, incitando al consumo, sí, y a un culto del cuerpo prácticamente demencial que incluye desde dietas sanas y equilibradas y ejercicio (lo cual, no está nada mal) a operaciones de estética, achicharrantes sesiones de rayos uva y autoestimas rebozadas de tristeza, ansiedad y depresión por no responder al canon estipulado (lo cual ya no está tan bien). Nosotros mismos nos convertimos en objetos de consumo que han de venderse, y cuánto mayor sea el público dispuesto a comprarnos, mejor. La clave del asunto reside en estar bueno, excitar, ligar, sentirse observado, pensar que la gente se masturba con nuestra imagen semidesnuda en la playa, convenientemente remarcada por un bañador estrecho que nos corta la respiración pero marca nuestras formas y nos hace sentir atractivos. De manera que el excitar sexualmente se ha convertido en la obsesión más latente y palpable de los seres humanos de nuestra sociedad, muy por encima de sentirnos aceptados, valorados o incluso amados. El si no te quieren no eres nadie (todavía en vigencia por la estructura en pareja que continúa en alza) se está viendo sustituido por el si no los excitas, no eres nadie. Porque… ¿para qué quieres una pareja si puedes follar hasta con el charcutero del Mercadona?
No obstante, y continuando con la esfera social, éste no es el único efecto que la nueva concepción sexual tiene sobre nosotros. El sentirnos deseados no es lo único que nos mueve. También es el hecho de tener un promedio de polvos por mes. Es decir, si no follas, si no pruebas que pones cachondo, tampoco eres nadie. Nuevamente, nos percatamos de que el sexo se convierte en un elemento de estatus. Quien no folla, no se come un rosco, es automáticamente tildado de ser inferior o rarito. Porque hoy en día todos follamos con todos y así debe ser. Por supuesto, si dices abiertamente que llevas un año sin echar un polvo, tus acompañantes del momento se llevarán las manos a la cabeza y asegurarán que tienes un problema. Por no hablar de lo que ocurrirá si expresas que te has acogido al celibato durante una temporada porque te apetece. El sexo se ha convertido también en un hecho obsesivo. La gente sale no para divertirse, al menos no primordialmente, sino para echar un maldito polvo con el que cubrir el cupo que les convertirá en alguien normal que tiene algo que contar el lunes por la mañana. Por eso, importa poco conocer a la otra persona, a algunos no les importa ni el nombre, con tal de tener la sesión de sexo que nos mantiene enganchados, convirtiéndose la cosa finalmente en un mero objetivo más que en una cuestión de placer. Una droga social sin la que no podemos sobrevivir.
La concepción de las relaciones de pareja también pretende verse influenciada por esta nueva cultura del sexo. De hecho, hoy en día, si manifiestas creer en la monogamia y no ser partícipe de las llamadas parejas abiertas, cada vez con más frecuencia, se te mirará como a un bicho raro y, muy probablemente, hasta te tacharán de reprimido y carca por creer en esa estructura de pareja basada en la fidelidad. Yo no estoy en contra de las parejas abiertas, que nadie malinterprete lo que estoy escribiendo. Lo que estoy diciendo es que esas personas que defienden las parejas abiertas son las que suelen mirar mal a los que afirman no sostener semejante forma de relación. Nuevamente, el sexo, la libertad sexual de poder follar con quien quieras, aun a pesar de tener pareja estable, y ser madurisísimos y considerar el sexo como un acto desligado del amor, se convierte en una forma de superioridad social. Y, además, como se dice que los humanos somos animales con instintos sexuales irremediables debemos follar con cuantos más mejor, de forma que la idea se sostiene. De nada vale que se diga que somos, más que nada, animales sociales; no tiene nada que ver. Sobre todo cuando la sociedad que estamos creando utiliza el sexo para todo.
Como colofón final, el sexo también se ha convertido en la mágica solución a todos los problemas. No importa lo mal que te sientas, que tengas la autoestima por los suelos, que creas que tu vida no tiene ningún sentido y que pretendas hacer reflexiones pseudoprofundas de lo mal que están las cosas. Si osas comunicarle a tus congéneres de la especie humana lo mal que te encuentras y haces toda una exposición de los problemas que más te preocupan, ellos procederán a quitarle importancia con un gesto de la mano y únicamente te dirán: a ti lo que te hace falta es echar un buen polvo. Y así, el polvo en los tiempos que corren, también se convierte en la aspirina que hace que se superen los traumas y se vayan los dolores de cabeza y hasta de corazón.
Ella tiene razón: las chicas mayores no lloran. Ni los chicos tampoco. Solamente follan como cosacos.
bueno, lo de que el sexo vende no es algo nuevo. lo que pasa es que ahora hablamos muchísimo más de ello. ahora tenemos blogs y contamos nuestros escarceos, nuestras pulsiones, que si tal o cuál tío me vuelve loco, y ponemos fotos de nuestras estrellas favoritas, de actores porno…
y sí, parece que el sexo sea la purgabenito de hoy en día, que todo lo puede y todo lo cura. ¿que te duele la cabeza? echa un polvo y se te pasa…
pero no, el sexo es simplemente sexo…
Por: finnegan el Agosto 22, 2008
a las 5:42 pm
por cierto, HOLA PAPER!!!
Por: finnegan el Agosto 22, 2008
a las 5:43 pm
Ainssss… Veo que nuestras conversaciones telefónicas de dos horas te inspiran… No pienso añadir nada más. Ya lo dices tú todo…
Creo que era Mafalda la que decía aquello de “que paren el mundo que yo me bajo”…
Pues eso.
Por: Arrierita el Agosto 22, 2008
a las 9:18 pm
Joder Paper…. pues claro, el sexo es importante, en que lugar de la lista de prioridades lo pondriamos??? pero es q liberar todas esas hormonas, luego nos hace sentirnos mejor y felices, aunque solo sea por un momento. Lo que es una pena es todo lo malo que conlleva y estas moderneces “del todo vale”, y no me refiero al acto en si, si no a lo que lo envuelve. Somos asi de animales como dice uno de los dichos de la superpop:
Tener sed y follar en cualquier momento es lo que nos distingue de los animales. Ahora cuando mezclamos sentimientos… eso es otro punto de extasis diferente y otro cantar
Si, bien podriamos decir q el sexo mueve montañas, forma parte de nosotros y de la historia de la humanidad, de todas y cada una de las culturas, pero tb esta bien relajarse un poquito y tomarse las cosas con calma, que aqui el que no folla es pq no quiere y cada uno tiene sus razones.
Mua
Por: Ro el Agosto 23, 2008
a las 12:17 am
no puedo comentar este post en condiciones porque estoy follando
(he aprendido la moraleja, no?) XD
Por: j.. el Agosto 23, 2008
a las 10:50 am
Me ha encantado este post,realmente no sé qué parte comentar porque además creo que no tengo nada que rebatir.
Quizá debió haber un punto en el pasado en el que entramos en este juego sexual y que ahora,aunque queramos,no podemos escapar de él.
A veces te gusta,hasta que te hartas.
Es otra droga más.
P.D.: yo,por ejemplo,prefiero no comentar que llevo casi cinco meses sin echar un polvo,y no sé muy bien por qué.
Simplemente,no me apetece.
Besoo
Por: phoenix221988 el Agosto 23, 2008
a las 2:43 pm
Vaya, pues me temo que yo soy de los raritos, y bastante, porque llevo sin follar… muuuucho tiempo.
Pero que quieres, el sexo por el sexo a mi no me motiva demasiado.
Por: Tarn el Agosto 23, 2008
a las 10:18 pm
Como siempre el diagnostico del Doctor Paper sobre la sociedad en la que vivimos soñamos y nos movemos es el más certero.En cuanto a mi que soy antisocial por naturaleza y por convicción he renciado a los placeres de la carne y no pienso volver a ellos hasta que pase esta moda Porque pasará como todo mientras disfruto leyendote lo más parecido a tener un orgasmo que puedo imaginar besos guapo
Por: Amanu el Agosto 24, 2008
a las 1:50 pm
será porqeu el sexo todavía sigue siendo tabú, aunque esté por todos lados, y ese morbillo hace que se venda, se venda y se venda
Por: una más de la bollosfera el Agosto 24, 2008
a las 2:45 pm
NO ENTIENDO NADA (no tengo mas palabras
)
Por: devaneos el Agosto 24, 2008
a las 4:48 pm
Hay comentarios taaaaaan buenos en tu blog…
Tanto que criticas a la sociedad, y tus propios lectores no te entienden
(o no quieren entenderte)
Sobrevivirás (acosadores tenemos todos, jeje)
Y si no, ya te dije la solucion
:******
Por: PaRiS el Agosto 24, 2008
a las 4:52 pm
el sexo esta sobrevalorado, esa es mi opinion, no te digo mas…
Por: club el Agosto 24, 2008
a las 9:27 pm
Explora el estilo de vida erotico de nuetras miles de fotos y videos. ademas de esto disponemos de una revista online, webcams en tiempo real con chicas reales, blogs y miles de contactos de chicas y chicos con tus mismas aficiones.
http://blogcontacto.asdgo.com/
Por: Leyre el Septiembre 18, 2008
a las 10:49 am