Posteado por: paperdeboat | Agosto 20, 2009

Competencia, mari

Las personas, así, en general, tenemos un serio problema. Bueno, tenemos más de uno. Vale, a decir verdad, tenemos tantos problemas como glóbulos rojos; y algunos bastante serios, ¿eh? (que hay mucho perturbado por ahí orgulloso de serlo, que encima lo de estar como una cabra es moda). Pero para ser más concretos, ya que no quiero que a mis fieles lectores (los que queden) les den convulsiones, vamos a centrarnos en algo superchachi que todos vais a comprender. Hagamos rodar la ruleta de los problemas mentales maraquitoides. Clap, clap, clap, clap, clap, clap… Hoy la ruleta se para en la… competitividad.

La competitividad, queridos y queridas, no es algo que sólo se da en las Olimpiadas o en programas de alto contenido cultural como Fama o Gran Hermano. La competitividad es algo que lo inunda absolutamente todo. Por ejemplo, en los grupos de amigos suele haber una rivalidad por conseguir el papel de líder o para ser el centro de atención. Y, en general, parece que hay una tendencia a ser más guay y más estupendo que nadie. Se rivaliza, se compite y se pelea por conseguir el triunfo a toda costa, como si la vida real fuera Show Girls. Para ello se puede ser el más guapo, el más borde, el más cuartoscurero… o todo a la vez (increíble, oigan, los homosexuales modernos están que lo tiran).

Por supuesto, en la competitividad tiene mucho que ver la valoración social: es decir, tenderemos a ser más competitivos con respecto a aquellos valores y cuestiones socialmente más valorados. Por ejemplo, en el mundo chachigay es muy importante ligar y follar como cosacos; si no lo haces serás considerado un mariquituso de segunda categoría o algo así y los otros mariquitusos de la especie te mirarán con la cara doblada, como si fueras el perrito abandonado de aquel famoso anuncio. De hecho, incluso se podría decir que ligar y follar como conejos es lo único que importa: si cada noche sales con un fulano, e incluso con dos, bajo el brazo, entonces es que eres estupendo. Si alguno tiene pinta de hetero tanto mejor; si es camarero o portero ya ni te digo: serás la envidia de todas las otras maricas malas. Da igual que seas alto, bajo, guapo, feo, horrible, normal, abogado o periodista: lo que cuenta es que seas capaz de comerle la oreja a, por lo menos, uno por noche.

No me malinterpreten: a mí esto me parece genial. Que un grupo de amigos maricas compita para comprobar quién se cepilla al más buenorro de la noche es algo tan inevitable como que el capitán del equipo de rugby de la serie americana se lie con la rubia tetona animadora y no con la fea descuidada de gafas de culo de vaso (e infinitamente más inteligente que la primera; pero esto no es socialmente valorado y, por tanto, es indiferente e incluso contraproducente si me apuran). A todos nos gusta pensar que, en cierto modo, vivimos en Sexo en Nueva York y podemos hacer cantidad de cosas con nuestras amigas, tía. Además, ser la más guarra y la que más canta lo de “dale a tu cuerpo alegría, maricona” es chachi. O eso dicen.

El problema viene cuando en lugar de competir con tus amigos con dos copas encima y en plan rollo sano compites con tu novio. O con el que se supone que es tu novio. O con tu rollo. O con tu follamigo. O con tu bote de leche merengada. Sobre todo porque la rivalidad termina abarcando toda la relación. Para muestra, varios botones:

a. El físico: ¿quién es más guapo, su novio o usted? Que sí, mari, que yo te quiero un montón, pero que te estás poniendo gorda como un zollo y yo tengo un tipín divino. Porque, a ver… ¿quién se comió la tarta entera el otro día? Que sí, que yo te dije que te iba a querer igual aunque engordaras trescientos gramos, pero lo cierto es que voy a aprovechar la menor oportunidad para señalarte que yo me cuido más que tú y, por ende, soy más mona. Pero, oye, que te lo digo por tu bien. Maldita foca, llora los kilos de más mientras admiras mi cuerpo machacado de gimnasio.

b. La ropa. ¿Alguna vez ha ido usted de compras con su novio y éste le ha ido quitando las prendas que se disponía a pagar de las manos señalando que a él le quedaban mejor? Sí, yo lo comprendo, no todos ustedes han tenido la gran fortuna de estar con mi exnovio, pero háganse una idea. Yo conozco a personas que hacen que sus novios vistan como el culo con el único propósito de llevarse el premio a los más fashions y a los más follables por Dior. Lo que se conoce como la estrategia Marisol: rodearte de niños feos con la intención de parecer más guapo. Y no es que me parezca mal, sólo patético hasta la naúsea.

c. El trabajo. A ver quién gana más dinero. A ver quién tiene un trabajo más valorado. A ver quién tiene mayor formación de los dos. A ver quién tiene el jefe más buenorro. A ver quién siente más orgasmos al mirar la cuenta corriente. Porque claro, tía, si tú trabajas investigando las extremidades de la garrapata sureña de Madagascar tienes derecho a reírte de mí, que no soy más que un “simple dependiente”. Como si hoy en día funcionara la meritocracia en términos de formación y empleo (conozco a auténticos cenutrios con las manos repletas de títulos universitarios y a personas muy inteligentes que no tienen títulos pero que son más interesantes y tienen mucho más valores que los primeros). Y como si a alguien le importara, en realidad, ni medio carajo las extremidades de la garrapata sureña.

d. Los gustos musicales, literarios, cinematográficos… ¿Quién tiene un gusto más exquisito, su novio, que va de culta y de panacea de las artes y las letras, o usted? Porque, vamos a ver, si a mí me gustan autores que no los conocen ni sus padres, veo cine polaco, mudo y de autor y la música que escucho no suena en la radio ni en ningún sitio (y si no tiene ni melodía ni nada, pues mucho mejor porque parece más guay), yo soy mucho más exquisito y más estupendo que tú, ¿entiendes? Entonces tengo el derecho a criticar tus gustos despiadadamente hasta que te avergüences de ti mismo y llores sangre. Por tu bien, cari, por tu bien. ¿Respeto? ¿Eso qué es? ¿Y para qué sirve?

e. Los ligues de discoteca. A ver quién liga más: tu novio o tú. Supercoherente, oigan. ¿Hola? ¿Alguien sabe lo que es una relación de pareja? ¿Es que soy el único maricccccón que entiende las relaciones con fidelidad de por medio? Eoooooooooo, ¿hay alguien ahí? Para quien no lo haya captado o no dé crédito, esto es: exhibámonos como auténticas perras a lo Marlene Mourreau para ver quién pone cachondo al mayor número de tíos o, en su defecto, al tipo más mono. ¿Hola? ¿Esto es verdad? ¿Que yo he salido con mi novio de marcha sólo para comprobar quién se zumba al mejor dotado? Y yo que pensaba que lo de tener novio era otra cosa; si es que soy la mar de inocente…

Vamos, que me van a perdonar, pero a mí me viene mi novio y me dice…:

-Mira, cari, vamos a probar a ver quién liga más esta noche.

… Y yo le doy la vuelta muy delicadamente, lo pongo en pompa y le pego una patada en el culo que le dejo mi 42 marcado en el ojete de por vida. Que es que no hay derecho, con lo difícil que es tener una relación de pareja y encima andarnos con gilipolleces porque resulta que esta mañana tú te has levantado con la autoestima por los suelos e intentas subírtela a mi costa… Mira, perdona, pero si tienes problemas de autoestima te buscas un psicólogo o te haces fan de Jorge Bucay en Facebook, pero no me toques las pelotas.

Verán ustedes, cada uno puede llevar sus relaciones amorosas y amistosas como le salga de las narices, pero a mí me parece seriamente patético que dos personas que se suponen que están manteniendo una relación luchen por quedar uno por encima del otro. Relaciones de poder, que ya sabéis que me encantan: te quiero un taco pero haré lo posible por pisotearte y hacerte sufrir. Todo un arte, oigan, pero yo para eso me quedo en casa tan a gustico, yo solo. Como siempre digo cuando sale el tema: me estoy quitando y no comulgo con ruedas de molino.

El que quiera tener una relación de pareja para competir conmigo que corra. No tengo ningún interés en ganar medallas. Se las dejo todas, toditas, para él.

Y mientras otros ganan medallas yo me dedico a ganar en relaciones sanas y en salud mental, que me interesan mucho, pero mucho, más.

[LILY ALLEN - Fuck You]


Respuestas

  1. Doctora Ochoa:

    Y si mi pareja no me dice de salir a ver quién liga más, pero me propone hacer tríos con amigos, amigos de amigos, y hasta el chico que pone publicidad de telepizza en los buzones, ¿qué clase de patada habría que darle?

  2. Vamos q las bolleras no se salvan ni aunque hubiera un diluvio de neuronas…
    Todo lo escrito es aplicable.

    “Perdona subser bolleril, pero yo soy de la yet-set de bollilandia, xq soy del grupo más chachiguay, popular y que más liga…”.

    Iuuuuuuuuggg XS, y luego le keman las entrañas qando ven a alguien q pasa de toa la burocracia y los ritos de integración bollera. Y su mayor arma (no, no es la inteligencia) es despotricar contra ese subser que osa disfrutar de su libertad fuera del superguaydivino, osea, bollicírculo.

    Me reío tela XD, y he identificao algo o a alguien en el texto jejejejé. Mil besos amor.

  3. Me gusta el tono cómico que le das últimamente a todo lo que escribes y también me gusta las soluciones que planteas al final de cada post… Es, además de gracioso y divertido, útil y positivo.
    ;-)

  4. hacia mucho q no te leía
    y parece q en esto tb estamos sincronizados

    un beso

  5. Todo muy verdad.
    En mi caso me han faltado el caso de:
    “Yo es que soy muy viajado sabes? He estado Alli, aqui, es ese otro lugar donde aprendi este idioma que tan bien manejo y tambien fuí a tomar por culo”
    Y otro caso que tengo mas freshquito es el de: “No, es que mis problemas son mucho mas grande que los tuyos, sabes?”

  6. Chiquillo que te voy a contar yo que tú no sepas, primero porque compito contigo por el amor de Maik, tú lo sabes que cuando te vea te rajaré la cara y segundo porque me encanta ir de moderno de mierda, así que competitivo soy lo plus, hombre ya!!
    Coñas a partes, no me gustaría que se diera el caso con mi pareja, sobre todo el de la ropa, que me parece un poco el colmo de la tontería maría.


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