Posteado por: paperdeboat | Octubre 18, 2009

Donde dije digo, digo diego

Hace mucho, mucho, pero mucho tiempo, unos tipos históricos decidieron poner nombre a las cosas. A una cosa la llamaron mesa, a otra cosa la llamaron silla, a otra doubleheaded dildo… en fin, cosas así. Hasta comenzaron a ponerle nombre a cosas que no podían verse (que sí, de verdad, que hay cosas que existen que no sirven ni para comer, ni para follar) como, por ejemplo, los sentimientos, las emociones y otros conceptos abstractos que viven en el mundo de las ideas.

Pues bien, resulta que un buen día un antepasado mío, un tal “Soy” y de apellidos “Totalmente mema” y “Yenmicasanolosaben”, inventó una palabra la mar de bonica: coherencia. Pero, querida lector, ¿qué es la coherencia realmente? Todo el mundo habla de ella como de la Esteban, pero nadie tiene la menor idea de qué significa ese palabro infernal. Suena muy bonito y algunos se lo adjudican libremente diciendo “pues yo soy taco de coherente, que lo sepas”, pero en realidad no lo son, es sólo que alguien les echó droja en el colacao un día y se quedaron mal…

Llegados a este punto y suponiendo que tenemos algo parecido a un cerebro, se nos ocurrirá buscar la palabra coherencia en el diccionario de los señores epidémicos y encontraremos…

coherencia.
(Del latín, tía, mazo fuerte, taco de antigua)

1. Conexión, relación o unión de unas cosas con otras. No, lo que tú haces con ese chico los sábados por la noche no es coherencia, tiene otro nombre; no confundamos

2. Actitud lógica y consecuente con una posición anterior. Y ponen como frase de ejemplo “Lo hago por coherencia con mis principios”. Evidentemente, el iluso académico que escribió esto todavía pensaba que las personas tenían principios y, que hasta eran coherentes.

La invención de esta palabra supuso un terrible suceso sin precedentes en el País de Nunca Jamás Conseguirás una Pareja Estable, porque muchos, la mayoría a lo mejor, tuvieron que vérselas con la idea de tener que actuar en consecuencia a lo que habían dicho anteriormente. Un drama, tía. Porque los que aseguraban quererte para toda la vida y pretendían follarte e irse sin más, sin darte las buenas tardes siquiera, se las vieron canutas para poder continuar metiéndola en caliente, sin la ayuda de las falsas promesas. Por no hablar de los calientapollas, los desquiciados, los perros del hortelano y, como no, los absolutamente majaretas con un reloj de cuco en lugar de cerebro (a estos el pájaro se les salía -y les entraba- por la boca en las horas punta).

Los tocapelotas del reino, que se dedicaban a utilizar a libre albedrío a las personas de buena fe que pululaban por allí hasta la invención de la palabra, estaban totalmente consternados. Así, todos ellos, se reunieron. Y en lugar de follarse los unos a los otros y dejar a las personas con cerebro relacionarse tranquilicas, se propusieron crear algo con lo que acabar con la coherencia. Porque sí, tía, porque si nos hubieran dejado tranquilos la vida sería demasiado estupenda y uno no tendría que crearse un blog para destripar a todos los impresentables a los que se encuentra; y eso, quieras o no, tiene su gracia, tía, sobre todo cuando no te toca a ti sino al gilipollas de Paper (servidor, presente). Pues bien; entre todos los presentes consiguieron conformar un cerebro normal, con más de dos neuronas y todo, y los muy cabritos se inventaron el “donde dije digo, digo diego”.

Cuidao, que el “donde dije digo, digo diego” parece muy simple, pero en su simpleza radica su peligrosidad. Este ensalmo es duramente utilizado en los tiempos que corren y se conoce que la sonoridad de sus fonemas hipnotiza a los receptores (ergo a los pobres que tienen que aguantar a los incoherentes) dejándoles con la boca más abierta que una muñeca hinchable tras una despedida de soltero y sin saber muy bien qué coño decir. Veamos esto ejemplificado en alguna situación de lo más costumbrista, de ésas que nos pasan a todos:

Desquiciado que demuestra en pocas palabras el bajo rendimiento de su estructura intelectual: —Pues yo quiero quedar contigo porque me gustas, pero es que no sé, no lo tengo claro… Dórame la píldora un rato, a ver si me convences.

Persona normal que únicamente pretendía tomarse un café y echar la tarde (y ya, si acaso y en un poner muy remoto, echar un casquete e ir quitándose la fama de hombre araña; no porque vaya con un pijama rojo y azul por la calle, sino porque está que se sube por las paredes):
—Mira, tío, vete a la mierda. Te va a dorar la píldora Rita Irasema. No me marees más: si quieres quedar conmigo, queda y si no, pues no.

Desquiciado que en un momento de lucidez recurre a la táctica “donde dije digo, digo diego”: —Pues no sé por qué te pones así, porque yo en ningún momento te he dado falsas esperanzas ni te he dicho de quedar. Yo creo que te he dejado muy claro que no quiero quedar contigo y que no me gustas. No me inspiras confianza.

Persona normal que empieza a pensar que está sencillamente tarada o que tiene la capacidad auditiva en el ojete: ¿O_O?

Efectivamente: hay que tener tan poca, tan poquísima vergüenza para negar abiertamente lo que uno ha afirmado hace tres segundos con esa despampanante seguridad que el otro individuo incluso duda. Es que no es normal que se la estén pegando con esa frescura, insultando tantísimo y tan súbitamente a su inteligencia. Sin embargo, querido, así es. El tipo lo hace y se queda más ancho que pancho.

Otro ejemplo es el que se da con las personas calientapollas, que te soban el paquete con fruición y violencia y luego, cuando vas a comerles el hocico pensando que es tu noche de suerte, se indignan y te pegan una bofetada, alegando que qué narices te has pensado, que el hecho de que ellas se hayan arrimado a tu cebolleta hasta quedarse prácticamente encintas no quería decir que quisieran montárselo contigo (pues claro, nena, dónde se ha visto semejante conexión lógica…).

Yo, sinceramente, tía, cuando te encuentres con uno de estos sujetos que jueguen al “donde dije digo, digo diego” (en vez de jugar al Teto, que es mucho más sencillo), correría más que si viera a Farruquito en un semáforo y me quitaría de en medio en menos que canta un gallo. Pero si quieres quedarte a discutir un poco porque eres de esas personas memas de manual que todavía piensan que la gente debería tener conciencia y pensar en los sentimientos de los demás (¡presente!), siempre puedes decirles a esas personas que para montarse películas surrealistas ya está Woody Allen, que si no están seguros de su condición sexual, de querer tener pareja, o de quiénes son, dónde van y similares, que no vayan buscando guerra por ahí, que a ellos también les llegará su hora puesto que a todo cerdo le llega su sanmartín y que, por supuesto, tener quince años está muy bien cuando se tienen quince años, pero cuando se roza la treintena es, sencillamente, patético.

Pero así, sin inquina ni nada, que se note que hemos tenido doce institutrices al año (por lo menos).

Porque si ellos inventaron el “donde dije digo digo diego”, nosotros hemos inventado el “mira, chaval, que la vida es muy corta y mi tiempo muy valioso para malgastarlo con gilipollas de carrera como tú”.

[THE CARDIGANS - Erase/Rewind]


Respuestas

  1. cómo jode eso, ¿es que nadie sabe lo que busca?

    pero weno, antes que perder el tiempo, seguir adelante, que algo mejor habrá por el camino ;) la incertidumbre es odiosa >.<

    besitos!

  2. yo reconozco que soy un poco incoherente a veces.. pero conmigo mismo, intento que no afecte a los demás.. al menos eso creo
    maiki y yo tenemos un lema: “o la polla fuera o la polla dentro”.. es tan explicito que me encanta!
    the cardigans son dioses, Nina Persson un amor y esa canción arte!

  3. Superafavor de la expansión de la expresión “comerse el hocico”!!!!!

  4. Hay mucha gente así, pero yo lo extendería además a los amigos también, que hay algunos que también aplican el mismo principio “dieguil”.

  5. Especimenes de esos abundan mucho por el ambiente.jajajajj en mi coleccion de calabazas lo que mas odio es lo de “no eres lo que busco”. Lo bueno es que pasados unos meses acceden. A eso se le llama coherencia

  6. me identifico con el último párrafo, eso sí, me cuesta mucho decir la última frase, porque siempre me acabo pillando de verdad y tragando tanta mierda que me parece hasta natural y romántico..

    debo ser un tarado más como los que describes


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