Posteado por: Paperboat | enero 12, 2012

Estar preparado para una relación

Nota: he pensado que era muy positivo recuperar este post.

—Pues resulta que… No sé, que me he dado cuenta de que entre tú y yo hay algo —confiesa el Sujeto A con cara de quinceañera con coletas mientras hace circulitos con el pie y se enrolla el chicle de fresa en el dedo índice—. Vamos que creo que me gustas.

—Lo siento —se disculpa el Sujeto B disimulando sus ganas de atravesar la meseta española corriendo a una velocidad semejante a la del AVE—, pero es que yo… no estoy preparado para tener una relación.

Claro que sí, maricón. Más original que el Melancolía de Camilo Sesto.

Yo no sé tú, querido lectora, pero yo he tenido la ocasión de presenciar una situación similar a la descrita en un buen número de ocasiones. A veces me ha pasado a mí, a veces me lo han contado mis amigos como si yo fuera Sandra Daviú en El Diario y otras hasta lo he presenciado en la tele, en una película o en una serie, mientras masticaba el cojín del salón con indignación perpetua.

Resulta que los seres humanos en general y los maricones en particular somos memos por naturaleza y tenemos una cierta tendencia enfermiza a pensar que cuando alguien muestra un mínimo interés por nosotros significa que quiere casarse y tener 145 hijos en una cabaña junto a un lago con nuestra persona. Y no, queridos lectoras, algunas veces, cuando alguien nos dice que le gustamos o muestra cierto interés por nosotros quiere decir, única y exclusivamente, que esa persona no está en contra de nuestra existencia y se quiere tomar un café con nosotros. Vamos, que no tiene el anillo de boda preparado, ni la tuna ni está sintiendo un amor desaforado de telenovela por nosotros (ya nos gustaría, ya, aunque sólo fuera pa’ subirnos la moral y engordarnos la polla), por muy extraño que esto les parezca a algunos individuos, especialmente a esos que se adoran a sí mismos por encima de todas las cosas.

Yo creo que realmente hay unas enormes confusiones de conceptos y el personal se piensa que por hablar con alguien durante más de cinco minutos se está comprometiendo una barbaridad a ennoviarse con esa persona de por vida o algo. Eso sí, chupársela se la puedes chupar todo lo que quieras, pero no abras la boca para hablar, que eso huele a compromiso. Por eso, y porque tengo mucho tiempo libre (y yo en mi tiempo libre hago cosas muy raras como leer o escribir en lugar de irme al gimnasio a hacer pesas), para qué nos vamos a engañar, he preparado el que resulta el curso más innovador de todos los tiempos. Ni los del CCC, oigan. Se trata del Curso de Preparación para una Relación, destinado a todos esos tipos que se empeñan en decir que no están preparados para una relación. Y yo pensando que para estas cosas uno nunca estaba preparado, que eran como lo del periodo, que llega y uno madura y eso y lo lleva a cabo afrontando que se hace mayor. Si es que soy de un ingenuo…

Módulo 1: ¿Qué es una relación?
Los seres humanos se relacionan, tía, en serio, y no se mueren ni nada y a veces hasta son felices. Diferencias entre una relación y un bote de nata montada: pocas pero de vital importancia. Tipos de relación: fidelidad versus relación abierta; decir que eres fiel pero comerle el hocico a todo cristo en cuanto tu novio se da la vuelta no está bonito; fingir que no te importa que tu chico se esté frotando contra cualquier maromo mientras te muerdes el puño de rabia NO es una relación abierta. Testimonios de personas que han tenido y tienen relaciones y son personas normales. Pensar en alguien que no seas tú: increíble pero posible.

Módulo 2: Cosas que se hacen en una relación.
Esos tipos con los que follas saben hablar (muy fuerte, ¿nunca te habías parado a pensarlo?). Llamar a la otra persona a menudo y eso. Responder a los mensajes de texto al momento y no esperar cuatro horas para hacerte el interesante. Quedar con la persona que te gusta y hacer cosas con ella. Conocerla más allá de su punto erógeno preferido. La conversación con un fin que sobrepasa el querer meterla en caliente. Escuchar sin pensar en la lista de la compra mientras te habla. Ver a la persona después de haber echado un polvo: ¿es realmente posible? Testimonios de sujetos que quedaron varias veces con el mismo tipo y no cayó ninguna maldición sobre ellos ni nada. La probabilidad de que esa persona te mole. Tener citas sin fastidiarla. Respetar: definición en el diccionario de la Real Academia y ejemplos de lo que es respeto y lo que no es respeto.

Módulo 3: Cosas que no se hacen en una relación.
Restregarse hasta con las columnas. Entrarle a cualquier cosa que tenga pantalones. Dejar que follamigos de capítulos anteriores te magreen y mucho menos en presencia de la persona con la que estás saliendo. Hablar compulsivamente de tu ex: feo, malo, caca. Comparar a la persona con la que sales con tus exs. Parecer un perturbado: terminantemente prohibido. Hacerse el chulito para superar complejos de inferioridad y otros traumas de la infancia. La madurez, esa gran desconocida. El “me han hecho mucho daño”, el “nadie nunca me ha querido” y el “yo de pequeño me caí de la cunita y por eso actúo como si estuviera mal de la cabeza” como formas de chantaje emocional que deben evitarse. Clases prácticas con mis exs aplicando todo lo aprendido: ver en lo que te puedes convertir rollo que te dé el pánico y pienses.

Módulo 4: El ritmo de las relaciones.
Lento y rápido, diferencias explicadas de la mano de Supercoco, autor de otros módulos como “cerca y lejos”. Etapas de las relaciones: la importancia de no saltarse ningún paso ni estancarse de por vida. No empezar a planificar tu boda al tercer día. No llevar las maletas a la tercera cita. Vivir juntos a su debido tiempo. No llevar a tus padres, a tus hermanos, a tus abuelos, a tus primos y a tus tíos a la primera cita. El noviazgo eterno: el polo opuesto; personas que llevan diez años saliendo pero que todavía dicen que son follamigos.

Módulo 5: El compromiso.
Diferencias entre me pones, me gustas, te quiero, te amo y me quiero casar contigo. De follamigo a marido: todo un reto. Comprometerse y suicidarse: diferencias entre conceptos. Comprometerse y ser castrado: diferencias y similitudes. El compromiso como algo que se debe hacer de higos a brevas y con personas verdaderamente especiales: testimonios de personas que se comprometen compulsivamente, hasta con el carnicero del Mercadona, y cuyas vidas son como una maravillosa montaña rusa emocional. Tener treinta años y que no parezca que tienes doce en relación con tu implicación emocional con otras personas.

Módulo 6: Las amistades.
Se pueden tener amigos mientras se tiene novio. Testimonios de personas que consiguieron tener pareja sin necesidad de renunciar a sus amigos de toda la vida. Los amigos sirven para algo más que para irles a llorar cuando se rompa tu relación o cuando te pelees con tu novio. Presentar a tu novio en sociedad: sólo cuando la relación esté afianzada, no a los cinco minutos de haberos pegado el primer pollazo. Los amigos de tu novio NO son tus amigos, excepto muy contadas excepciones. Tu novio no tiene que ir a todas las reuniones de amigos a las que asistas. La importancia de que tu novio no esté presente cuando tu amiga Eustaquia quiera contarte que le gusta Sergio aunque la haya violado seis veces.

Módulo 7: Las rupturas.
Las relaciones pueden interrumpirse y acabar: el mito del amor eterno. La sensibilidad, la consideración y la empatía: esas grandes desconocidas. La sinceridad como sinónimo de crueldad. No ensañarse con la persona con la que rompes aunque sus sentimientos te importen tanto como la nariz de Belén Esteban. Limpiarse el culo con el futuro común está feo. Lavarse la conciencia diciendo que podéis ser amigos: el remate del tomate. El sexo tras la ruptura: prácticas bizarras emocionales.

Matrícula ya abierta. Garantizamos diploma y sello en la frente a los individuos que se apunten, para que nunca más puedan poner de excusa que no están preparados para una relación… Aunque, conociéndolos, seguro que se inventan otra de esas excusas de enorme credibilidad para salir del paso y hacerte creer que el que está mal de la cabeza por mostrar interés eres tú…

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Respuestas

  1. Por ‘El compromiso como algo que se debe hacer de higos a brevas y con personas verdaderamente especiales: testimonios de personas que se comprometen compulsivamente, hasta con el carnicero del Mercadona, y cuyas vidas son como una maravillosa montaña rusa emocional.’
    o
    ‘Las relaciones pueden interrumpirse y acabar: el mito del amor eterno.’

    Este post es DEMASIADO bueno.
    Creo que, al menos, asistiré de (h)oyente.


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