El esfuerzo de los chinos

Estoy hasta los cojones de la gente que me habla del esfuerzo de los chinos para resaltar lo supuestamente vagos que somos los españoles.

Siento ser tan directo, pero es que no me sale empezar de otra manera este artículo. Últimamente, para justificar las barbaridades que se intentan imponer a los trabajadores en cuanto al aumento del número de horas de la jornada laboral y la disminución de los salarios, hay un sector que cada día es más grande de enteradillos que ostentan la bandera del progreso capitalista y del “es necesario que los trabajadores las pasen canutas” que afirman que tenemos mucho que aprender de los chinos y de su cultura. 

Yo no tengo nada en contra de los chinos. De verdad que no. Aunque no me parece bien que se les permita abrir sus comercios hasta las dos de la madrugada. Ni a ellos ni a nadie. Precisamente, porque sientan precedente y porque en este país todo se malinterpreta y se tergiversa según nos llegue el aire. No obstante, esto que está pasando se veía venir. Era lógico que llegara la hora en que los empresarios pensaran: “y si los chinos tienen un horario de práticamente un 24 horas, ¿por qué nosotros no?”.

Para empezar, esto no es un problema de cultura del esfuerzo. Es otro tipo de problema. Los chinos se esfuerzan mucho, es verdad, se pasan el día currando sin quejarse. Totalmente cierto. Pero, normalmente, lo hacen para sí mismos. Ellos no han descubierto la pólvora. Hace treinta años, sin ir más lejos, cuando las grandes empresas y superficies no nos habían comido tanto terreno y tanta moral, predominaban los negocios familiares. Todavía abundan en los pueblos. Familias que tienen una panadería, una tienda de alimentos o una frutería, una peluquería o un bar y que si descubren que un mes no les alcanza el dinero, al mes siguiente dedican más tiempo o más dedicación. Piden dinero prestado a otros familiares para meter más género y si es preciso abren los domingos. Mi familia, sin ir más lejos, tuvo varios negocios en los que todos nos veíamos obligados a arrimar el hombro, en mayor o menor medida dependiendo de las posibilidades de cada uno y del momento en que nos encontráramos (en Navidad, por ejemplo, hacía falta más gente). Y lo hacíamos encantados, porque de ello dependía nuestra subsistencia y del esfuerzo o la pasión que le pusiéramos obteníamos más ganancias o menos.

Hoy en día, la cuestión no estriba en que nos esforcemos menos. Qué va. La cuestión está en que trabajamos para otras personas y que estas personas raras veces son agradables siquiera para con nuestro esfuerzo. Los chinos, la mayoría de los que se encuentran en nuestro país, trabajan para sí mismos. Ellos se lo guisan y ellos se lo comen. Su trabajo, al igual que el que llevaban a cabo las familias en sus negocios hace treinta o cuarenta años no puede compararse al que hace una persona asalariada para una pequeña, mediana o gran empresa (en este caso el tamaño no importa). A un asalariado le pagas por un trabajo durante una jornada determinada. Vayan las cosas mejor o peor.

Porque, quitando algunas excepciones, en los tiempos en los que las cosas han ido de puta madre ninguna empresa les ha dicho a sus trabajadores “oye, mira, que como nos va estupendamente, os vamos a subir el sueldo y os vamos a dar dos semanas más de vacaciones en recompensa”. Qué va. Mientras los directivos cobraban sueldos estupendérrimos e incluso astronómicos, los trabajadores de bajo nivel eran mileuristas, y eso con buena suerte, que ya se esforzaban bastante y que ya aguantaban suficientes injusticias. Que parece que antes de la crisis los trabajadores vivían de puta madre y es ahora y solo ahora cuando tienen que tragar con carros y carretas. Y lo que ha pasado, por si se nos olvidaba, es que hemos pasado de Guatemala a Guatepeor y de Málaga a Malagón.

Lo que quiero decir es que tú, como empresa, no puedes implicar a tus trabajadores únicamente cuando te conviene. No puede ser que durante los años de bonanza hayas estado ignorando las necesidades de tus trabajadores y ahora que las cosas están feas y que a duras penas puedes mantener los sueldos astronómicos de tus altos cargos les pidas que hagan un esfuerzo y, trayendo a colación a los chinos en un acto de total demagogia y poca vergüenza, les pidas que trabajen más por menos haciendo hincapié en el espíritu de sacrificio y esfuerzo.

A lo mejor, tal vez, se me ocurre, lo que debe mejorar no es el esfuerzo de los trabajadores en las empresas españolas, sino la relación que las empresas españolas mantienen con sus trabajadores. Si tratas a la gente bien, si la implicas, si la incentivas, si haces que se sientan valorados en sus puestos, tareas y funciones, si les das las gracias cuando proceda y les pides por favor ciertas cosas, es probable que la gente se esfuerce más, sin que tengas que pedírselo siquiera. Pero parece que no nos entra en la mollera, parece que no nos damos cuenta de la importancia que tienen las relaciones personales también en el trabajo. Queremos ser los reyes del mambo y aprovecharnos del esfuerzo de los demás cuando y como nos dé la gana y si encima nos dicen que no, nos echamos las manos a la cabeza porque hay que ver, qué putos vagos, si es que tienen que estar agradecidos de tener trabajo y besar el puto suelo que pisamos. Eso no es un problema de esfuerzo de tus currantes. Es un problema de poca vergüenza y de falta de respeto hacia los que trabajan para ti.

Que contraten las empresas estas chinos y los traten como nos han tratado a nosotros durante años. Ya verán que poco tardan los chinos en cruzarse de brazos y en decir que hasta las doce de la noche y por 600 euros se va a quedar trabajando Rita.

6 pensamientos en “El esfuerzo de los chinos

  1. Ole tu y la razon que tienes, precisamente es un tema que a mi tambien me tiene bastante quemada, me parece muy bien que vengan a ganarse la vida, pero es que luego esta la gente que puede comprar cosas en cualquier tienda, y dice ” lo compro en el chino” mismamente mi suegra, compra incluso los productos de limpieza en el chino…a mi me pone de mala leche de verdad…porque luego es de las primeras en quejarse…

    Pero vamos, defendiendo esa postura, lo unico que hacemos es echar mierda sobre nosotros mismo, que queremos perder todo lo conseguido durante años?

    Pues nada volvamos a la epoca de la primera revolucion industrial, que los 10 primeros que lleguen trabajen ese dia…

    Besitos de caramelo

  2. Exactamente, Manzana de Caramelo, es justo lo que pienso yo. Todos los derechos que hemos conseguido durante tanto tiempo y por los cuales mucha gente ha sufrido y se ha esforzado lo indecible, nosotros nos lo pasamos por el forro. Que se los pasen los políticos era de esperar, pero que hasta los propios trabajadores nos bajemos los pantalones es ya de risa. Tenemos la cabeza tan comida que nos creemos que abusen de nosotros es justo y necesario. Y yo no comulgo con ruedas de molino. Me niego.

    Gracias por comentar :)

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