El cabrón aprovechado

En esta nueva entrega, siempre atentos a las necesidades de nuestros fieles lectores hartos de que haya más hijoputas que personas, presentamos a uno de los grandes clásicos: el cabrón aprovechado, ese gran capullo que vive sin dar un palo al agua de lo que puede sacar de los demás.

El cabrón aprovechado es realmente abundante en la fauna hijoputesca. Les advierto que le van a pegar una patada a una piedra y van a salir veinte o treinta como poco, mucho más si ustedes son de ese tipo de personas nobles que suele hacer cosas por la gente que quiere de manera desinteresada y altruista (especie en peligro de extinción). Qué le vamos a hacer, el mundo está lleno de desgraciaos.

Como bien indica su nombre, este tipo de cabrón se aprovecha de la gente, de la buena fe y de los valores que algunos puedan conservar para obtener a cambio su propio beneficio: resumiendo y acogiéndonos a la sabiduría popular, por el interés te quiero Andrés. Y te quiero mucho. Tanto que hasta te lo vas a creer. Porque, para que quede claro, el cabrón aprovechado no tiene ningún inconveniente en fingir un amor entregadísimo, una férrea amistad o un puro amor fraternal (porque tu hermano también puede ser un cabrón aprovechado. Y peor incluso que los de fuera, ya que se siente con más derecho y lo hace a la poca vergüenza). Bajo la excusa de que los amigos están para algo, usted no dudará ni un segundo en hacerle un favor o dos. Y los que hagan falta, porque mientras pueda sacar algo de usted, el cabrón aprovechado fingirá profesar un afecto de lo más intenso hacia su persona: “jo, tío, eres superguay”, “eres taco de especial”, “tú sí que eres un buen amigo”, “eres genial”, “todo lo haces chachi piruli”, “nazins gona chain mai lof for yu”, “me encanta cómo le pones mantequilla de cacahuete al pan”… etecé.

Este tipo de hijo de puta presenta un grado muy acusado de falta absoluta de valores y tiene tendencia a albergar una visión totalmente utilitaria del ser humano, lo que también se conoce como el síndrome de la reina Margarita: todas las personas que están a mi alrededor se encuentran ahí para servirme, razón por la cual dispondré de ellas, de sus vidas, de su tiempo y de sus recursos a mi antojo, porque yo lo valgo. Podrá reconocerlo fácilmente, ya que, a diferencia de otros amigos (los de verdad y eso) u otras personas con las que usted se relaciona con normalidad, el cabrón aprovechado únicamente solicitará su atención (esto es, le mandará un eseemeese o un correo o le llamará) cuando necesite algo concreto de usted. Siempre, siempre, siempre que aparezca en su vida será para sacar algo o porque necesita algo, ya sea que usted le solucione sus problemas psicológicos, que le compre media docena de atunes en el mercado, que le preste su coche o que le haga una mamada.

Por esta razón, llegará un momento en el que usted terminará notando algo raro y pensará: “jopetas, qué casualidad que siempre que me llama es para pedirme algo, nunca para preguntarme simplemente cómo estoy”. En definitiva, es muy fácil que con el tiempo acabemos adquiriendo la sensación de que somos un clínex y de que nos están usando de la forma más chabacana; aunque mientras dudamos y decidimos pegarle una patada en el ojete o no, el cabrón aprovechado inventará nuevas formas de manipulación mediante las que exprimir nuestra buena voluntad: “con lo que yo te quiero, tía, ¿no vas a hacer esto por mí? Pero si somos taco de amigos…”.

Por supuesto, en cuanto dejamos de ser útil o en cuanto el cabrón aprovechado encuentra otra persona que le proporcione más recursos (esto es, que haga el pardillo en una medida superior) usted pasará a un segundo plano. El cabrón aprovechado dejará de ser tan intenso en su relación y dejará de remarcar lo muchísimo que le quiere. Procederá a una estrategia de alejamiento, según la cual empezará a no acudir ni estar presente de ninguna manera en los acontecimientos importantes de su vida hasta casi desaparecer por completo por ciencia infusa. En este punto pueden suceder dos cosas:

a. Pasa usted a formar parte, sin previo aviso, de la cantera del cabrón aprovechado. Que es lo mismo que cuando vas a una entrevista de trabajo (sí, ya sabe, eso que se supone que existe, aunque haga mucho tiempo que nadie presencia una) y te dicen aquello de: “nos quedamos con tu currículum, lo metemos en la base de datos y si en algún momento necesitamos a alguien de tus características te llamamos”. ¿A usted le han llamado alguna vez? Pues a mí tampoco.

b. Con cualquier excusa de alto nivel, como que no puede soportar que a usted le gusten más los chupachuses de sandía que los de plátano, el cabrón aprovechado procederá a descalificar su amistad fingiendo un enfado desmedido, gracias al cual puede provocar una ruptura de la relación. Lo más chuli es que encima intentará hacerle creer que usted es el malo de la película y que todo podría haber seguido siendo tan bonito si no fuera por su culpa, por su culpa, por su gran culpa.

Naturalmente, no hay una forma efectiva de identificar a estos hijos de puta hasta que no se han aprovechado ya de nosotros en alguna medida. Errar es humano, querido lector, y no hay que volverse un hijo de perra desconfiado como consecuencia de haber tenido una mala experiencia con un aprovechado. Es muy frecuente que tras la experiencia traumática, termine pensando que es usted gilipollas por haber confiado en los demás. En este caso, para desfogar y siempre impidiendo que el asunto le afecte lo suficiente como para cambiar lo bueno que alberga usted en su interior, es lícito despotricar condenando mentalmente la vida sexual del cabrón aprovechado: “Ojalá no te la vuelvan a mamar en la vida, chaval”. Somos nobles, pero humanos.

Por último, no deja de ser bueno que nos demos cuenta que semejante concepción de la vida y de las relaciones con las demás personas como instrumentos para conseguir lo que queramos en ese momento no deja de ser más triste que una canción de Conchita y que, finalmente, conducirá a que en algún momento de su vida el cabrón aprovechado encuentre que se siente más amargado que una mujer negra y lesbiana trabajando como becaria para Intereconomía. Es bonito creer en la justicia divina de vez en cuando…

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13 comentarios en “El cabrón aprovechado

    • Anónimo dijo:

      Sabes t te doy las gracias de corazon pq m has abierto los ojos pq estube a punto de caer con un hijo de perra aprovechado gracias y q dios te bendiga

  1. Andrés dijo:

    Parece ser que últimamente lo estás pasando regular. No dejes que puedan contigo. Por otra parte, yo creo que tu anterior postura, tomándotelo con más humor, era más sana.

    Courage.

  2. Cris dijo:

    Olé y olé
    Lo peor de los “amig@s” cabron@s aprovechad@s es que cuando ya han conseguido lo que querían o no logran conseguir lo que quieren, desaparecen de tu vida de la noche a la mañana y lo peor de todo es que te sientes como un verdadero subnormal!

  3. kike dijo:

    Excelente hermano, Primer post que leo que me haya gustado en la vida, que la gente cambie contigo solo por decirles No?,y que se emputen?, eso no es de humanos, hijos de puta todo aquellos y aquellas aprovechadas que solo piensan en si mismos!

  4. maria jose dijo:

    todos son iguales. me hacabo de separar y ya me ha pasasdo hijos de puta…….cuando se entero que me iva ha separar me puso escussas y
    me mintio no lo volvi aber mas.pero todavia lloro por el.

  5. Gael dijo:

    Te dio la razón en cada letra de este post, la sanguijuela de cuñado es uno de estos cabrones,ha llevado a mis suegros a vender los autos para pagar sus deudas, Gracias a dios me ha dejado de hablar, pero en mi caso eso de la justicia divina tambien me jode pues el es de la familia y hay que ayudarle, y ahora pasamos malos tiempos porque todos se apoyan en la cartera de mi billetera y la de mi esposo.

  6. chupacabras dijo:

    Chapó!! Además de tener mas razón que un santo, le has dado un toque de humor que me ha encantado..Mil Gracias por este aporte tan interesante .Genial tio!

  7. citla dijo:

    Aparte de aprovechados manipuladores y victimarios estuve en una situacion asi al principio me sentia culpable pero ya despues me valio madres.

  8. Sarai dijo:

    Gracias porque conoci una persona abrovechada y cada vez que me habla era para pedirme un favor y cuando no queria nada me ignoraba por eso decidi alejarme de ella y ahora me siento mejor porque decia que era mi amiga y lo que era un cabrona aprovechada y gracias a ti e abierto mis ojos me gusto tu pots todo lo que dice gracias

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