Aquellas pequeñas cosas, sobre papel

Este artículo está extraído del periódico Málaga Hoy del 1 de agosto de 2011. Su autora es la periodista Rocío Armas.

AQUELLAS PEQUEÑAS COSAS, SOBRE PAPEL

‘Amar en tiempos de estómagos revueltos’ nació como un blog

El malagueño Carlos G. García se ha autoeditado dos libros sobre relaciones humanas y una editorial le publicará su nueva novela

El joven periodista y escritor confía en el poder de la escritura como catarsis y vehículo para la reflexión.

El poder sanador de la literatura no tiene por qué ceñirse a los devaluados libros de autoayuda. Una novela, obra de teatro, poemario o ensayo puede convertirse en ese bálsamo contra el dolor que, si no cura, al menos alivia y dibuja una sonrisa en el rostro del lector. Carlos G. García decidió un día sacarle partido a una ruptura sentimental rescatando del botiquín toda la ironía y capacidad humorística de la que era capaz. Le dio forma de escritura y lo llamó Amar en tiempos de estómagos revueltos, un sugerente título para lo que comenzó como un blog personal y ha acabado por convertirse en un libro de relatos autoeditado y una columna de opinión en el portal Universo Gay. Han pasado seis años y este joven periodista y diseñador gráfico continúa confiando en la literatura como válvula de escape. La novela Multitud es su segundo proyecto autoeditado, y con Entrada más consumición debutará en la editorial Stonewall el próximo otoño.

“Con el blog descubrí que me leía mucha gente, me escribían y me decían que se reían mucho y se sentían identificados con las cosas que contaba”, recuerda García. Sin pretensiones terapéuticas ni dogmatismo alguno, Amar en tiempos de estómagos revueltos nació como contenedor de “esas pequeñas tragedias cotidianas” que convierten el día a día en una carrera de obstáculos contra la incomprensión, los malentendidos y la falta de empatía. Desde enviar un incendiario sms en estado de embriaguez, a ligar en Internet o encarar el rosario de excusas con las que dejar a tu pareja. García echa mano del sarcasmo y la mordacidad en este “manual de supervivencia para torpes” que ya ha vendido más de 300 ejemplares, tan sólo con el boca oreja y la promoción por Internet.

“Porque tantas mariposas en el estómago pueden producir retortijones. Y porque buscar el amor en los tiempos que corren produce acidez”, resume su autor en este compendio de monólogos contra la soledad.

Los lugares comunes donde confluyen el miedo, la vergüenza y la búsqueda de la felicidad le han servido como punto de partida para Multitud, una novela “que no frivoliza tanto” con las relaciones de pareja como su antecesora, pero que sí añade toques de humor a las luces y sombras de sus tres protagonistas. “Necesitan ser felices, pero no saben cómo salir de esa realidad que les impide serlo”, explica el escritor. La portada del libro -diseñada por él mismo- exhibe un muestrario de botones de todos los tamaños y colores, remedo del género humano. “Son sólo tres vidas de las muchas que van y vienen, que se entrelazan y que se desenredan; que se pierden en la multitud”, reza en su contraportada.

Su última gesta, Entrada más consumición verá la luz en otoño, gracias al interés del editor Diego Manuel Béjar -director de Stonewall y Universo Gay- que descubrió en este joven malagueño aptitudes literarias suficientes como para apostar por su escritura. En este caso se trata de una “tragicomedia” ambientada en la Málaga noctámbula, que describe ese juego de apariencias donde sus protagonistas recurren a la frivolidad “como una forma de expresar dolor” y esconder sus traumas.

Carlos G. García es consciente de transitar con sus libros sobre un género, la literatura gay, “limitado” y no siempre justo con sus autores. “Yo leo libros de autores y personajes heterosexuales y no tengo problema en sentirme identificado, pero al revés es más difícil que pase, la gente es más reacia”, lamenta.

El original aquí.

Traidores

¿Sabe el traidor quién es? En México existe una comarca en donde se practica la costumbre cruel de los “cultivos”. Consiste en que la comunidad, para burlarse de alguien, le “cultiva” una creencia sobre sí mismo. Es un trabajo lento, colectivo, minucioso. Por ejemplo, pongamos que los vecinos le dicen a un pobre hombre, a lo largo de meses o de años, que es un clavadista formidable. No es más que una broma, pero una broma grave; porque el desgraciado, para hacer honor a su prestigio, puede terminar arrojándose de cabeza a un cenote sin tener ni idea de cómo hacerlo, desparramando sus sesos por las rocas.

¿Sabe el traidor quién es? Si, como es evidente, dependemos para construir nuestra identidad de lo que los demás opinan de nosotros, el traidor ha de ser por fuerza un sujeto confuso. Hay traidores que practican la impostura prolongada, como los espías, y otros que cometen su traición de manera definitiva e instantánea. Pero todos defraudan la confianza que los demás han depositado en ellos. Esto es, rompen la continuidad de su propia imagen, matan su identidad. El traidor, en realidad es un suicida.

(…)

¿Sabe el traidor que es un traidor? El traidor siempre puede alegar, en la traición, un motivo imperioso y suficiente. Como el riesgo a perder la vida o el miedo insuperable. O, por el contrario, el convencimiento de que al traicionar está contribuyendo a un bien superior. En realidad, la palabra traición es muy traidora: basta con girar levemente el punto de vista para que el contenido cambie por completo, como las rosas movedizas de los caleidoscopios. Quien se aparta de nuestras ideas y se va con nuestros oponentes es un traidor, pero los enemigos [nuestros oponentes] dirán de él que ha evolucionado felizmente y se ha enmendado. Aunque hay un mundo elemental, un territorio descarnado de primeras necesidades y primeras muertes, en donde no existen estas confusiones relativistas y todos parecen conocer lo que es un traidor y qué suerte merece.

“El Corazón del Tártaro”.
ROSA MONTERO.

Portada “E+C”

No, no es una fórmula matemática. Las siglas “E+C” aluden directamente al título de mi nueva novela “Entrada + Consumición”, que va a ser publicada en la editorial Stonewall en un mes, chispa más o menos.

Con prólogo de Libertad Morán, aquí tenéis la portada. La foto está hecha por Celia Roca. Todo lujos para esta primera novela publicada a nivel nacional.

En breve sinopsis y fechas de presentación.