“Todo el mundo sufre por alguna historia”

Entrevista publicada en Universo Gay el 6 de septiembre, hecha por Ariel Alan. El que no se la haya leído (por razones únicamente equiparables al argumento de un episodio de Misterio para tres, ya que la he linkado cientos de veces en Facebook), la tiene aquí 😛

“Entrada + Consumición” se titula la novela recientemente editada de Carlos G. García. Dialogamos con el autor sobre este “libro de bares” que plantea diferentes situaciones de la vida con las que muchos lectores seguramente se identificarán.

Carlos G. García (Málaga, 1982) es periodista, diseñador gráfico, corrector, estudiante de Trabajo Social, escritor, idealista implacable, ex pardillo, un mariquituso con inquietudes y, sobre todo, un superviviente de la vida moderna que un día descubrió que frivolizar y reír era mucho más barato que un psicólogo.
Se dio a conocer con el blog Navegando a la deriva bajo el pseudónimo de Paperboat. Desde entonces ha despertado todo tipo de reacciones debido a su estilo directo, ácido, paródico y mordaz. Autor de varias novelas aún inéditas y de cientos de artículos de opinión enérgicos y salpicados de humor, ha tratado principalmente temas relacionados con el ámbito de las relaciones personales.

Actualmente colabora cada semana en Universo Gay, con un espacio propio llamado “Amar en tiempos de estómagos revueltos”, y se debate entre la reflexión y el pensamiento trascendental en un tono irónico y procaz.

“Entrada + Consumición” se titula la novela que edita Stonewall (http://www.stonewall.es/ ) que está presentando en este momento, y de ella nos habla en esta entrevista exclusiva.

– ¿Qué fue lo que te inspiró a escribir este libro? 

Las miserias de la gente. Sí. Podría decir algo así como que la idea surgió en uno de mis innumerables viajes de ensueño alrededor del mundo, que estaba yo comiéndome un sándwich de pavo en Central Park y entonces, de repente, lo vi claro y meridiano. Quedaría muy bien, pero como creo que con esta cara no voy a engañar a nadie, responderé que “Entrada + Consumición” es, efectivamente, tal y como se desprende del título, un libro de bares. Con esto no quiero decir que la gente deba leerlo mientras se toma una copa en el pub de la esquina (o sí, allá cada cual con sus espacios de ocio) ni que yo lo haya escrito borracho (no, por Dior), sino que sus personajes son como esa gente que habitualmente te acompaña en tu bar favorito un sábado por la noche: personas sencillas que, preocupadas por ser felices, buscan despejarse. O sea, amigos que tienen sus traumas, sus taras y sus tragedias cotidianas y que intentan superar ese batiburrillo frivolizando y pasando un buen rato, poniéndole un poco de sal a la vida. Así que supongo que lo que me inspiró, en definitiva, fue hablar con la gente que tengo alrededor y darme cuenta de que, al margen de las risas, las melopeas graciosas y las conversaciones superficiales, todo el mundo sufre por alguna historia. 

– ¿Te parece una tarea difícil el superar una ruptura amorosa? 

Uy, yo creo que superar una ruptura es, en este momento, una de las cosas más complicadas que debe encarar el ser humano. No porque nos enamoremos hasta la médula y lo pasemos supermal porque no podemos vivir sin Fulanito y su amor; no somos tan románticos como nos encanta pensar. La verdadera dificultad radica en que las rupturas nos crean montones de problemas con nosotros mismos: inseguridades, miedo, mermas de autoestima, desconfianza, frustración… Copérnico se equivocaba: el Sol no tiene parangón en comparación a nuestro drama, la Tierra gira en torno a nosotros y a nuestra circunstancia. En realidad, el mundo está lleno de problemas gravísimos, pero somos tan egocéntricos que lo que más nos importa es que nos quieran. Y cuando eso no ocurre nos sentimos frustrados e incompletos. Asumir que alguien nos puede rechazar y que no experimenta la pulsión inevitable de hacernos felices y morirse por nuestros huesos nos parece un auténtico desprecio cósmico, como si el mundo entero nos repudiara. Así que, sí, superar una ruptura amorosa es más complicado que hacer un Sudoku de nivel máximo, pero porque nosotros hacemos que sea hipercomplicado. Sin más. 

Después de esta respuesta seguro que todo el mundo me odia. Más. 

– ¿Piensas que hay claves, fórmulas para lograrlo? En este caso, el personaje de tu libro se refugia en el alcohol para que el tiempo pase y sanar las heridas ¿Los amigos, el psicoanálisis, pueden ser ayudas para estos casos? 

El personaje de mi libro se refugia en el alcohol, pero es, ante todo, un bebedor social, un borracho de cara a la galería. Él sufre porque se arriesgó y perdió y tiene mucho miedo de volver a relacionarse, razón por la cual se inmiscuye en una dinámica de juergas etílicas que le hacen sentir fuerte y recuperado y que lo protegen de implicarse en serio otra vez. Aunque, realmente, desea ser amado más que nada en el mundo. 

Las rupturas tienen su proceso: tristeza y desamor, despecho, promiscuidad circunstancial, crítica destructiva del ser amado… Se transita por muchos estados hasta llegar a la indiferencia total y hay que aceptarlos todos. Por supuesto, hay que tomar distancia (lo siento, chicas, pero el rollo de “soy taco de maduro y voy a intentar ser amigo de mi ex” casi siempre sale mal) y tener bien claro en todo momento que la vida es mucho más que tener a alguien que te rasque la espalda por las noches. Que sí, que está muy guay, pero que no es lo único. Y aunque fuera lo único, hay que ser conscientes de que nadie se muere por nadie y de que hay muchos peces (sí, tarados, como un cencerro, pero peces al fin y al cabo) en el mar (entendamos mar como bares de ambiente). No es que yo considere que las relaciones sean un rasca y gana, pero ahí fuera hay montones de cosas por hacer y montones de tipos a los que conocer. 

Y sí, los amigos son muy importantes. José Carlos cuenta con un apoyo enorme durante toda la novela: su amigo Jorge. Precisamente, Jorge simboliza el humor, la frivolidad y el sarcasmo que en innumerables ocasiones nos salvan del sufrimiento, de quedarnos en casa llorando trágicamente. Tener un amigo que te comprenda y te apoye y que a la vez te ayude a desdramatizar y seguir adelante es fundamental, no ya para superar una ruptura amorosa, sino para lidiar con cualquier cosa que nos suceda. Un amigo de verdad en el momento adecuado puede ser un mesías salvador en toda regla. 

– Uno de los mitos es que “un clavo saca a otro clavo”. En tu historia, José Carlos conoce al ex de su ex ¿No es bastante enfermizo y perverso relacionarse con alguien así, si es que realmente quieres superar la ruptura? 

Ja, ja, ja. Sí. De ahí la tensión de la novela y los dilemas morales adicionales que se le presentan a José Carlos. La situación es enfermiza y perversa, pero en el fondo muy posible. En cierto sentido, el mundo gay es bastante endogámico: al final nos acabamos conociendo todos y llega un momento en el que enrollarte con el ex de tu ex puede ser algo incluso probable, ¡hasta normal!. En cualquier caso, José Carlos quiere superar la ruptura, pero de algún modo se aferra a ella porque hay cosas del hecho de que le hayan dado puerta que no puede o no quiere comprender. Por eso, una parte de él, por salud mental, le empuja a alejarse del ex de su ex; sin embargo, otra le obliga a acercarse y a conocerlo más para satisfacer una curiosidad morbosa… porque, algunas veces, para continuar hay que atar unos cuantos cabos y responder a algunas preguntas. 

– Después de una ruptura suele quedar dolor, culpa, según la situación vivida ¿El tiempo lo cura o será algo que siempre quedará? 

El tiempo mitiga, desdibuja, aclara, pero, a pesar de lo que se diga, no borra, nunca del todo. No somos más que las cosas que vivimos, de modo que cualquier experiencia deja su rastro en lo que somos y en lo que hacemos. No es que nos pasemos la vida enamorados del tipo aquel que un día decidió darnos una patada en el culo y dejarnos la suela de su 42 marcada en la nalga (esto sí que es enfermizo); sino que la experiencia en sí, cómo nos hizo sentir y lo que nos reveló acerca de nosotros y del mundo permanece. Aunque no nos impida vivir, ni disfrutar de la vida, ni ser felices, de alguna forma nos condiciona. El pasado forma parte de nosotros, nos guste o no. 

– De todo se aprende, se suele decir ¿En el caso del protagonista de tu libro, lo logró o aún no escarmentó y vuelve a cometer los mismos errores? 

Aprender siempre se aprende. El problema es que hay muchas maneras de tropezar con la misma piedra. José Carlos aprende, avanza. Pero, como nos pasa a todos, no aprende lo suficientemente rápido para lo que exigen las circunstancias… 

DATO: El viernes 23 de septiembre a las 20.00h. Carlos G. García presentará “Entrada +consumición” en la Librería Berkana (Hortaleza, 65 – Madrid).

El original aquí.

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