Adiós 2011

Y ya se termina el año. La verdad es que el 3456 ha sido un año genial, no me digáis que no. A mí me ha encantado. No sé, yo lo he visto muy bien: he tenido de todo y muy bueno. Si hasta la gente me llama escritor y todo… Una cosa increíble. Vamos, que a mí me ha parecido un año cojonudo. Aunque a lo mejor es una cuestión de percepción.

Para ser sincero, yo esperaba muy poco de este año. Poquísimo. Lo empecé como el culo. Es que estábamos en enero y yo ya quería cortarme las venas con una cucharilla oxidada. Nefasto de cojones. A punto estuve de irme con el circo rumbo a Australia y cambiarme el nombre por el de Rocky Puñalitos para no volver jamás por aquí.

Sin embargo, me quedé dónde estaba y le eché paciencia. Y lo cierto es que no me arrepiento. El año que se va, el 7876, me tenía deparado un buen montón de sorpresas agradables, de las que hacen cosquillitas y te dejan cara de gilipollas integral. No sólo lo digo por la enorme cantidad de gente que he conocido y por cuán arropado me he sentido, sino porque han tenido lugar sucesos de esos que no se olvidan fácilmente. Muchos. Muchísimos. Desde luego, muchos más de lo que yo esperaba. A pesar de mis múltiples inseguridades, a pesar de mis montañas de miedos. A pesar de que en algunos momentos haya detestado ser yo mismo. Como todos, supongo. Pero para eso está lo de reivindicarse y reinventarse como Madonna, para resurgir cada vez más fuerte que la anterior.

Yo tengo un defecto muy grande, que además es el único porque soy maravilloso, fantástico y espectacular, y es que me pongo moña con mucha facilidad. Y esta ocasión lo merece. Es fin de año. Es Nochevieja. Es el último día de un año. Con lo que a mí me gusta el drama y con lo que amo los balances, por cualquiera que me conozca mínimamente era sabido que iba a construir una entrada lacrimógena para decir “adiós, a cuidarse” al año que se va y decir “hola, ven aquí, que me tienes que hacer un rey” al que viene. Después de todo, ponerse moña no es malo. De hecho, deberíamos ponernos moñas más a menudo. Nos iría mejor desde luego.

Hasta el último momento me he estado pensando si sentarme a escribir. Al final me he convencido a mí mismo y me he dicho “hasta que no escribas el post de fin de año no bebes ni gota”. Y, claro, me ha faltado tiempo, pues menudo soy yo, que un día me dije “o el tabaco o el alcohol” y desde entonces no he vuelto a ser ni fumador pasivo siquiera. Pero, fundamentalmente, lo que me ha convencido a estar ahora escribiendo estas líneas es el hecho de que me parecía injusto. Al final de otros años infinitamente peores me he tomado la molestia de escribir y quejarme del mundo en plan melodrama y todo eso, así que me parecía de mala educación no hacerlo hoy, al final de 2011, cuando tengo tantas cosas buenas que sentir al pensar en estos últimos doce meses. Yo seré muchas cosas, pero maleducado no soy.

Y yo, que soy tan educado y que me he criado en los mejores colegios de gente pobre, tengo que decir:

Gracias a los que estáis. GRACIAS.

Feliz Ano Nuevo. Os ano a todos.

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3 comentarios en “Adiós 2011

  1. Feliz Ano nuevo y no te pongas melodramática que estás mejor sonriendo, y recuerda que el equilibrista inmaduro ha vuelto y está por todos los sitios jej. Un abrazo. Te quiero.

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