Cosas para las que sirve un título de Periodismo

Aprovechando el estupendo programa de Salvados de esta semana, recupero este post de hace unos cuatro años, cuando no se hablaba de la crisis ni nada, tía.

Todos hemos oído desde nuestra más tierna infancia eso de “estudia, niño, estudia, que tienes que llegar a ser alguien en la vida”. El abuelo, la abuela, tu padre, tu madre, ese señor que miraba con lascivia a tu hermana en el rellano de la escalera… todos coincidieron en subrayar que si queríamos ser hombres y mujeres de provecho, lo mejor era estudiar una carrera universitaria. Y es que estudiar es la mar de importante, de verdad; ¿o es que te crees que Ana Obregón hubiera protagonizado una serie tan enormemente estupenda como es Ana y los 7 sin su imprescindible título de bióloga?

Y es que la gente habla del paro, de esa gripe que no es porcina sino gorrina, que día tras día, aumenta sus filas, y se piensa que los casi seis milloncejos de nada que están parados tocándose las bolas chinas por no tener nada mejor que hacer están así porque no tienen títulos en su haber. Evidentemente esto es discutible. Tan discutible como que el resto de la población activa esté empleada en buenos trabajos, con condiciones que no sean infrahumanas y que, por supuesto, vayan acorde a su formación. Que todo el mundo dice que hay seismillones de parados, pero nadie habla de la mierda de trabajos que desempeñan el resto.

Desde luego, hay títulos más inútiles que otros. Sin ir más lejos, yo debí haber sido dentista o algo así, pero no sé por qué extraña coincidencia de la órbita de Saturno con la única neurona viva de mi cerebro en el instante de decidir carrera, quise gastarme el dinero y cuatro preciosos años de mi juventud en sacarme un título que muchos se agencian porque sí. Es decir, yo quise hacer no sé cuántos trabajos, dar no me acuerdo cuántas horas de clase y hacer chorrocientos exámenes para algo que los concursantes de Gran Hermano consiguen justo al salir de la casa. O, ya puestos, cualquiera que sale en la tele criticando (con lo bien que se me daba a mí criticar, qué barbaridad, lo fácil que me hubiera sido).

Pues bien, en estos tiempos de crisis, en los que encontrar un trabajo acorde a tus expectativas es tan probable como que Anne Igartiburu tenga una noche salvaje con Pozí, hemos de buscar salidas y soluciones. Querida lector, ya que tienes ese papelote enorme en casa, ¿para qué puede servirnos un título de Periodismo?

 
—Para coger polvo en lo alto de la estantería. Es lo típico, lo tienes ahí, todavía sin enmarcar (es que no te dan muchas ganas de enmarcarlo, la verdad; el título de Periodismo no se enmarca, no es algo de lo que uno se sienta orgulloso), atrayendo todas las partículas de mierda que flotan en el ambiente (el Periodismo es así). Da igual cuantas veces lo limpies, siempre tendrás que limpiarlo otros trillones de veces más antes de que te llamen para hacer una entrevista de trabajo.

 
—Para enseñárselo a tus amigos (en el caso de que tengas amigos. Si no, se aceptan conocidos o repartidores de butano; si están semidesnudos mejor) y que éstos lo miren con cara de asco y digan: “¿En esto has empleado cuatro años y no sé cuántos euros? Ya podrías haberte ido de ruta por Centroeuropa… Total, el resultado sería el mismo, aunque al menos te habrías tirado a un par de alemanes buenorros”. Y no, no te sulfures, tienen toda la razón (los amigos, cuando te critican, aunque estén destrozando tu autoestima, lo hacen por tu bien. O eso se empeñan en recalcar ellos).

 
—Para enseñárselo a tus nietos. “Mirad, niños, el abuelo Venancio, que ahora se dedica a plantar nabos en su huerto, en una época de su juventud fue periodista”. “¿Periodista? Qué valor, qué kamikaze era el abuelo”, dirán los niños llevándose las manos a la cabeza (confío en que las generaciones futuras serán conscientes de los peligros y la inutilidad de esta profesión).

 
—Para limpiarte el trasero cuando el papel higiénico se acabe. Como serás pobre (no, no habrás encontrado trabajo ni de coña) siempre puedes recurrir al papel de marras. Es bastante grande, yo creo que da para unas cuantas sentadas… Y eso de pasarte el nombre del rector por el ojete debe dar un gustirrinín…

 
—Para envolver los bocadillos del puesto nocturno de comestibles que pondrás en el centro de tu ciudad para sacar unas perrillas. Seamos sinceros, envolverle a un adolescente en plena vomitona etílica un bocata de chorizo para que se le pase con tu título de periodismo es digno de ser llevado a la gran pantalla (a El Diario o a Callejeros) por lo menos.

 
—Para pegarle a los violadores y atracadores. Pegar con un título de Periodismo no mata, pero desmoraliza un taco (ya hay que ser desgraciao…).

 
—Para contárselo a las marujas y viejecitas de la tienda de regalos y complementos en la que, seguramente, terminarás trabajando. “Mira, Puri, que yo soy periodista”. “Periodista, fíjate, qué inteligenta, mari, qué currrtaaaaa…”, dice la Puri mientras mira un bolso rojo de lentejuelas para la nueva temporada.

 
—Para ligar. “Sí, mira, es que yo soy periodista, ¿sabes?”. Siempre queda un poco rollito cliché de personalidad desordenada, adicto y con ese talante de escritorzuelo de izquierdas que quiere cambiar el mundo, algo que tiene su público, no creas .

 
—Para criticar los medios sin que nadie pueda rebatirte.La Razón es un periódico de mierda”. “Hala, ¿por qué dices eso?”. “Que yo soy periodista”. Y con eso pues ya está todo dicho. Si no, también puedes decir cosas como rating, prime time, “audiencia”, “fuente sesgada”, “libro de estilo” o “Alex Grijelmo”. Todos se quedarán con la boca abierta, aunque no recuerdes el significado de ninguna de estas palabras, sólo que se las copiaste al de al lado en una asignatura que se llamaba Construcción periodística de la realidad, que sí, que sonaba muy bien, pero que te ha sido menos útil que lo de hacer un joyero de plastilina para tu madre en clase de plástica.

 
—Para encontrar trabajo. No, espera, ¡para encontrar trabajo! Sí, querido lector, el título de periodismo puede servirte, en extrañas y contadas ocasiones, para encontrar un fantástico trabajo de periodista en el que tendrás que hacer de todo, hasta el pino con un bollicao en la boca cantando la última de Camela; poniendo tú tu propio coche; aguantando al subnormal de tu jefe (todos los jefes de empresas periodísticas tienen un acusado grado de gilipollitis aguda porque se piensan más guays que nadie); soportando a duras penas a los políticos locales de turno; echando más horas que un reloj (ni para comprar el pan tendrás tiempo); convirtiendo el estrés en tu mejor compañero de cama; siendo puteado por tus compañeros de profesión que se convertirán en el reparto de Falcon Crest y que querrán hacerte la vida imposible porque piensan que estás compitiendo con ellos para conseguir el Pulitzer; y, todo ello, ¡a cambio de una mierda de sueldo!

¡Quién está tan loco para no querer algo así, por todos los rizos de Bisbal, si es lo más!

Ánimo a todos los compañeros periodistas que tienen este título en su haber y que a veces se preguntan para qué coño sirve.

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Un comentario en “Cosas para las que sirve un título de Periodismo

  1. ¿Hace cuatro años?. ¡Qué lastimica!. Ahora, aún más real que entonces. Tu reflexión, se puede extrapolar a todos los titulos actiualmente. Hay qeu tomárselo con sentido del humor e ironía pero es como para comenzar a llorar y no parar… ;,,,((((

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