El banco al sol

El viernes por la mañana me senté en un banco de madera en una plaza. Estaba esperando y mientras esperaba y me dejaba acariciar por el suave sol de invierno, me dio por pensar. Y pensé:

1. Que hacía demasiado tiempo que no me sentaba en un banco de madera con la mente en blanco, sencillamente disfrutando del placer de ver a la gente pasar y de tomar el sol (o el solecito, que es como mejor).

2. Que no se puede sacar lo mejor de los demás si no se les trata con respeto y se les motiva, si no se les inocula confianza, que es responsabilidad nuestra cultivar lo mejor, lo sublime, los unos en los otros. Si lo que deseas es que los demás respondan al cien por cien también es trabajo tuyo fomentar eso y cuidarlo y valorarlo tanto como se merece, y predicar con el ejemplo. No se puede sacar lo mejor de los demás tratándolos con desprecio y con mediocridad. En otras palabras, que todo el mundo quiere magia, pero nadie quiere ser mago (ya lo dije una vez no hace mucho tiempo), que al final es cosa de dos. En resumen, que para tener un buen amigo, primero hay que ser uno.

3. Que nadie está obligado a dar lo mejor de sí mismo a quien sencillamente no sabe o no es capaz de apreciarlo. O de dar muestras de apreciarlo, tanto da, porque la expresión de los sentimientos, de las emociones y de los afectos es muy importante, casi vital. ¿De qué vale sentir algo que no se expresa? ¿De qué sirve que te quieran, te aprecien o te valoren si no te lo transmiten y te lo hacen saber con la suficiente claridad e intensidad?

4. Que estaba comprendiendo, por fin, tras un largo y arduo camino (ergo una putada de camino) que no debo sentirme culpable por ser como soy, sino afortunado de ser como soy. Que puedo hacer grandes cosas. Y que el hecho de que ciertas personas no puedan o no sepan verlas no compromete mi capacidad para hacerlas.

5. Que me resbalaba una lágrima por la mejilla derecha y que eso significaba que me sentía más vivo de lo que en muchos meses me he sentido.

Fueron solo cinco minutos. Y mira cuánto dieron de sí.

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3 comentarios en “El banco al sol

  1. El problema es cuando tú das y das y sigues dando y las otras personas siguen queriendo más y más de ti. Y luego tienen el descaro de decir “Es que has cambiado y no sé si me sigues cayendo bien” cuando cambias para sobrevivir. Fuck the people.

    Por cierto, me encanta el gusanito que está en la barra lateral. Totalmente adorable.

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